Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un zapatero afamado,
al que visitan marquesas,
también hace su calzado
para reyes y princesas.
Un buen día, el rey de Francia,
lo llama de forma urgente,
y él acude con prestancia
al poderoso clïente.
Pronto recibe un encargo
digno de su gran talento,
pero extraño, sin embargo,
pues no es un par, si no un ciento.
De un ciempiés se ha encaprichado
la pequeña princesita,
y quiere el mejor calzado
para "esa linda cosita".
La misión es imposible,
enanos, de plata fina,
no es un trabajo factible,
ya se ve en la guillotina.
Preocupado, muy nervioso,
corre de manera brusca
hasta el baúl, donde ansioso
al fin halla lo que busca.
Consigue escapar volando
con sus zapatos alados,
¿y el rey?, pues lo está buscando
con su hijita en todos lados.
Un exquisito poema infantil
Me encantó
Saludos, poeta