nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Unas pulgas revoltosas
no paraban de incordiar,
se creían unas diosas
sin dejarse capturar.
A mi perro Rodolfito
le ha caído gran tormento,
su ladrido más que un grito
no lo deja estar contento.
Y las muy espabiladas
sin que nadie se durmiera,
con sus buenas carcajadas
despertaron a la fiera.
En la mesa su banquete
una fiesta parecía,
disparando algún cohete
Rodolfito no dormía.
Y dejando las fierezas
por estar algo cansado,
se acabaron las simplezas
dando el caso terminado.
Tere B.O
04-09-2014
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