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Melancólicos 79 : Quiero despertar al sueño

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que con dolor mi pecho estremece.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
 
Última edición:
Bello y melancólico sueño el que protagonizan tus emotivas letras amigo José, ha sido un placer leerlas escuchando esta bellísima música. Gracias por compartir tu arte querido amigo, besos para ti con toda mi admiración y cariño.....muáááckssss
Gracias estimada amiga Isabel. Me encanta verte por este jardín de mis letras; unas muy románticas y otras muy melancólicas. Un abrazo con la pluma del alma. Un beso
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
Sueño melancólico en unos profundos versos.

Un abrazo fuerte
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
Muy bonito, José.
Abrazo.
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.

Es cierto que hay situaciones tan tristes que quisiéramos que solo fueran un mal sueño.
Lo bueno de tu poema es que tiene un final esperanzador, porque no hay mal que dure cien años.
Un buen día el sol sale y retorna la sonrisa.
Fue un gusto leerte, José.
Muy feliz fin de semana.
 
Es cierto que hay situaciones tan tristes que quisiéramos que solo fueran un mal sueño.
Lo bueno de tu poema es que tiene un final esperanzador, porque no hay mal que dure cien años.
Un buen día el sol sale y retorna la sonrisa.
Fue un gusto leerte, José.
Muy feliz fin de semana.
Muchas gracias Cecilya por tu halago en el comentario. Un placer tenerte entre mis letras. Un abrazo con la pluma del alma
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
Esperanzas y anhelos que hacen al alma fructificar. Un hermoso canto. Un gusto leerte.
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
Muy buen poema amigo José.
Ha sido un gran gusto pasar.
Abrazo grande!
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.

In placer siempre detenerse en tu obra amigo José.
Un fuerte abrazo.

 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
 


Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.

En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.

Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que en mi pecho se estremece
y con dolor me conmueve.

Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.

Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
Bellísimas letras, tristes y nostálgicas! Siempre llegan las nuevas auroras y las tinieblas desaparecen... Me gustó leerte, José! Abrazo.
 
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