José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo muerto el sueño de mi almohada,
la voz suspendida de mariposas muertas,
el corazón amontonado y solo,
buscando derrotar auroras
en mi mente inquieta y aturdida.
En la oscuridad de mis párpados cerrados,
revolotean sombras de lo que fue y no existe,
como polen desvanecido en el viento,
dejando un vacío en mi ser,
donde titilan las estrellas.
Intento hallar la luz en la noche profunda,
para despertar del letargo
al látigo del rayo que me alumbra,
y así romper las cadenas
de esta tristeza moribunda,
que con dolor mi pecho estremece.
Así las voces de los recuerdos
van albergando mi felicidad
en el alma trémula que turba al corazón
y por mis venas circula el fuego
que un día me hizo sentir
el amor que no humilla y no deprava,
es néctar de miel
en los encuentros furtivos llenos de esperanza.
Auroras nuevas anhelo ver brillar,
en este mar somnoliento
en el horizonte de un nuevo despertar,
donde la luz encienda mi pensar
para sanar heridas y volver a volar,
en esta ruta llena de rugido apasionado
libre de pesares, en paz y sin cesar de amar
al seno que a mi estigma enciende.
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