Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me duele el corazón
desde los piés a la cabeza
viendo las cortinas entrelazadas
con la noche
Me aquejan los dedos del espíritu
y la espina dorsal del alma, porque ya no estás y que posiblemente,
asíquedemos
Éstas lluvias de verano, ahogan
nuestras huellas en la arena y
todo recuerdo de los besos
atrapados en nuestros labios juguetones
El flanboyan dejó esqueletos
colgados en sus brazos, donde cuelgan
los recuerdos de nuestros piés, pendiendo de los cordones.
Las nubes saben a sal marina,
serán mis lágrimas las culpables?
Siento en las venas un vacío inmeso,
ahora entiendo los brazos de la viuda,
al niño destetado y al nido sin ave.
Son las bellas azucenas reflejo angosto
de un tequiero, como las golondrinas
anuncian primavera
Mis lágrimas reflejan mí congoja,
reflejan mí melancolía,
reflejan todo lo honesto
que no refleja mí alegría
porque la golondrina ya voló
llevándose la primavera,
llevándose toda mí fe
y también las azucenas.
desde los piés a la cabeza
viendo las cortinas entrelazadas
con la noche
Me aquejan los dedos del espíritu
y la espina dorsal del alma, porque ya no estás y que posiblemente,
asíquedemos
Éstas lluvias de verano, ahogan
nuestras huellas en la arena y
todo recuerdo de los besos
atrapados en nuestros labios juguetones
El flanboyan dejó esqueletos
colgados en sus brazos, donde cuelgan
los recuerdos de nuestros piés, pendiendo de los cordones.
Las nubes saben a sal marina,
serán mis lágrimas las culpables?
Siento en las venas un vacío inmeso,
ahora entiendo los brazos de la viuda,
al niño destetado y al nido sin ave.
Son las bellas azucenas reflejo angosto
de un tequiero, como las golondrinas
anuncian primavera
Mis lágrimas reflejan mí congoja,
reflejan mí melancolía,
reflejan todo lo honesto
que no refleja mí alegría
porque la golondrina ya voló
llevándose la primavera,
llevándose toda mí fe
y también las azucenas.
Última edición: