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Se paró el tiempo al caer tu reloj
en las calles del ensueño, en las calles de París.
Ahí quedaron nuestros secretos olvidados
y lloraron sus manecillas rotas.
Cayó tu reloj en la acera y se convirtió en mar,
con estrellas de polvo y arena,
como un sueño atrapado en la luna,
nuestro sueño que ahora se troza.
Soy un árbol en ese reloj enfermo;
mis raíces se pudren sin tocar el cielo,
mis hojas caen al suelo con la lluvia
y tus palabras mutiladas.
¿Ves la serpiente plateada
enroscarse a mis tobillos?
¿Ves su lengua meterse en mi ombligo?
Es el pasado que no me deja seguir
y me ata a sus caprichos.
Pero me abriré un día como esos libros
que no saben morir.
Se paró el tiempo al caer tu reloj en las calles del ensueño, en las calles de París. Ahí quedaron nuestros secretos olvidados y lloraron sus manecillas rotas.
Cayó tu reloj en la acera y se convirtió en mar, con estrellas de polvo y arena, como un sueño atrapado en la luna, nuestro sueño que ahora se troza.
Soy un árbol en ese reloj enfermo; mis raíces se pudren sin tocar el cielo, mis hojas caen al suelo con la lluvia y tus palabras mutiladas.
¿Ves la serpiente plateada enroscarse a mis tobillos? ¿Ves su lengua meterse en mi ombligo? Es el pasado que no me deja seguir y me ata a sus caprichos.
Pero me abriré un día como esos libros que no saben morir.
Se paró el tiempo al caer tu reloj en las calles del ensueño, en las calles de París. Ahí quedaron nuestros secretos olvidados y lloraron sus manecillas rotas.
Cayó tu reloj en la acera y se convirtió en mar, con estrellas de polvo y arena, como un sueño atrapado en la luna, nuestro sueño que ahora se troza.
Soy un árbol en ese reloj enfermo; mis raíces se pudren sin tocar el cielo, mis hojas caen al suelo con la lluvia y tus palabras mutiladas.
¿Ves la serpiente plateada enroscarse a mis tobillos? ¿Ves su lengua meterse en mi ombligo? Es el pasado que no me deja seguir y me ata a sus caprichos.
Pero me abriré un día como esos libros que no saben morir.