MANECILLAS ROTAS
Se paró el tiempo al caer tu reloj
en las calles del ensueño, en las calles de París.
Ahí quedaron nuestros secretos olvidados
y lloraron sus manecillas rotas.
Cayó tu reloj en la acera y se convirtió en mar,
con estrellas de polvo y arena,
como un sueño atrapado en la luna,
nuestro sueño que ahora se troza.
Soy un árbol en ese reloj enfermo;
mis raíces se pudren sin tocar el cielo,
mis hojas caen al suelo con la lluvia
y tus palabras mutiladas.
¿Ves la serpiente plateada
enroscarse a mis tobillos?
¿Ves su lengua meterse en mi ombligo?
Es el pasado que no me deja seguir
y me ata a sus caprichos.
Pero me abriré un día como esos libros
que no saben morir.
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Guadalupe Cisneros Villa
Dallas, Tx
9/5/2025