Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los ojos que miran
Por la cima, cima, cima,
en el fondo, orondo, orondo,
quien se arrima, rima, rima,
se le queda el cuerpo mondo.
Y el extracto de la mina,
en el oro que me pongo,
en su cinta, por lo fina,
tina es un mar de longo.
El tupé, tupé, tupé,
sin los pelos no ve na;
al quitarse el bisoñé,
los enredos en la cuer,
y la muer la hora da.
Lo sexuante, sexo es,
y el mutante es la mutá;
un agujero es lo que ves,
¡Qué putá, putá putá!
De la cima llegué al llano,
y seguí en el descenso;
vi a los mundos, enlatados,
a una luz que fuera incienso,
y una hierba tafetán,
artificio alquitranado.
En cascadas de aguas claras,
vi a los feos calcinados,
y a los guapos, que son feos,
por los teos apagados.
Llegué al confín de lo finito
que acompaña un halo eterno;
al asomarme al precipicio,
vomitar no quise el vicio,
lo mantuve, dentro dentro.
Caí Caín de motu propio,
reí y reí, y al reírme cual Falopio,
comprendí que era el encuentro ,
y mi ojo el telescopio.