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Lo que el alma recoge en sueños

SRH

Poeta fiel al portal
Te extraño de la manera
más callada que pueda existir.
No es el amor quien mide tu ausencia;
es la ausencia que pasa sobre la mesa
como un silencio de arena hecho piedra

Hoy la tarde huele a manzana,
a luz que dejaste prendida en mi sombra.
Arde en los espejos
lo que el alma recoge en sueños.
Un pájaro ciego
cruza mi pecho buscando algún árbol.

Y cuando mi corazón te nombra
Ya te has ido y ya estás volviendo,
como la luna en el rio:
me abraza, pero tiembla por dentro.

Quizás recordarte sea eso:
Un abrir de alas sin cuerpo,
un caer hacia dentro del alma
donde el silencio
tiene tu nombre eterno.

¿Quién espera a quién
mientras el tiempo respira polvo
y la noche tose al lado mío?
No hay final, solo el regreso
a lo que nunca supo llamarse principio.
 
Nostálgicos recuerdos nos compartes en tu doloroso poema.

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Te extraño de la manera
más callada que pueda existir.
No es el amor quien mide tu ausencia;
es la ausencia que pasa sobre la mesa
como un silencio de arena hecho piedra

Hoy la tarde huele a manzana,
a luz que dejaste prendida en mi sombra.
Arde en los espejos
lo que el alma recoge en sueños.
Un pájaro ciego
cruza mi pecho buscando algún árbol.

Y cuando mi corazón te nombra
Ya te has ido y ya estás volviendo,
como la luna en el rio:
me abraza, pero tiembla por dentro.

Quizás recordarte sea eso:
Un abrir de alas sin cuerpo,
un caer hacia dentro del alma
donde el silencio
tiene tu nombre eterno.

¿Quién espera a quién
mientras el tiempo respira polvo
y la noche tose al lado mío?
No hay final, solo el regreso
a lo que nunca supo llamarse principio.
El amor nunca tiene un verdadero final.
Que viva por siempre.

Saludos
 
Te extraño de la manera
más callada que pueda existir.
No es el amor quien mide tu ausencia;
es la ausencia que pasa sobre la mesa
como un silencio de arena hecho piedra

Hoy la tarde huele a manzana,
a luz que dejaste prendida en mi sombra.
Arde en los espejos
lo que el alma recoge en sueños.
Un pájaro ciego
cruza mi pecho buscando algún árbol.

Y cuando mi corazón te nombra
Ya te has ido y ya estás volviendo,
como la luna en el rio:
me abraza, pero tiembla por dentro.

Quizás recordarte sea eso:
Un abrir de alas sin cuerpo,
un caer hacia dentro del alma
donde el silencio
tiene tu nombre eterno.

¿Quién espera a quién
mientras el tiempo respira polvo
y la noche tose al lado mío?
No hay final, solo el regreso
a lo que nunca supo llamarse principio.
Muy buenos versos . Un gusto pasar.
Saludos.
 
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