Te extraño de la manera
más callada que pueda existir.
No es el amor quien mide tu ausencia;
es la ausencia que pasa sobre la mesa
como un silencio de arena hecho piedra
Hoy la tarde huele a manzana,
a luz que dejaste prendida en mi sombra.
Arde en los espejos
lo que el alma recoge en sueños.
Un pájaro ciego
cruza mi pecho buscando algún árbol.
Y cuando mi corazón te nombra
Ya te has ido y ya estás volviendo,
como la luna en el rio:
me abraza, pero tiembla por dentro.
Quizás recordarte sea eso:
Un abrir de alas sin cuerpo,
un caer hacia dentro del alma
donde el silencio
tiene tu nombre eterno.
¿Quién espera a quién
mientras el tiempo respira polvo
y la noche tose al lado mío?
No hay final, solo el regreso
a lo que nunca supo llamarse principio.
más callada que pueda existir.
No es el amor quien mide tu ausencia;
es la ausencia que pasa sobre la mesa
como un silencio de arena hecho piedra
Hoy la tarde huele a manzana,
a luz que dejaste prendida en mi sombra.
Arde en los espejos
lo que el alma recoge en sueños.
Un pájaro ciego
cruza mi pecho buscando algún árbol.
Y cuando mi corazón te nombra
Ya te has ido y ya estás volviendo,
como la luna en el rio:
me abraza, pero tiembla por dentro.
Quizás recordarte sea eso:
Un abrir de alas sin cuerpo,
un caer hacia dentro del alma
donde el silencio
tiene tu nombre eterno.
¿Quién espera a quién
mientras el tiempo respira polvo
y la noche tose al lado mío?
No hay final, solo el regreso
a lo que nunca supo llamarse principio.