Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Después de conservar mi existencia en una botella,
busqué el amor en una rosa oxidada.
Trampa, triste, desgarrada que arrebata la inocencia,
dejando insípidas fantasías en el alma.
Descendiendo, ensangrentado al infinito,
construyendo murallas de furias inclementes,
decidido a lanzarme al Abismo,
para descubrir el infierno de su mirada.
Erizadas, híspidas y espinosas horas,
esperando en una acera cual mendigo su frazada.
Ella decide caminar por encenizados surcos de urnas podridas,
besar putrefactos huesos cadavéricos,
y preservar un rancio perfume,
sin el néctar del amor honesto.
Busqué el Inmortal misterio que hace pecar al hombre,
y hallé sólo a una mujer de hojalata,
abismo lúgubre del sueño,
nauseabundo torrente de lujuria,
mística canción desesperada…
Lilith sangrante y enamorada.
Demonio que atornillabas el atardecer en mis pupilas,
Y aromatizabas de llamas y de inciensos tus rodillas,
endurecidas por las oraciones fatigadas.
Quiero hundir mi cabeza en tus muslos temblorosos y llorar mi error bajo tu suplicio amargo.
Virgen mía, embriagado estoy por el perfume de tu fresca carne,
Olvidando el negro Abismo y el Infinito cántico del mal de tu mirada,
que adormece mis sentidos.
Última edición: