Hotarubi
Poeta recién llegado
Leviatán hierve en los recuerdos
de un océano en luna llena,
nunca puede saber cuándo llora
porque el agua con agua se va.
Acústica de un corazón sumergido
hasta donde la luz no puede llegar,
su latido era la flexión de las ondas
que intercambian nuestras corrientes.
Eres un monstruo capaz de flotar
en la evocación de un sueño
que se implora con los ojos abiertos,
que entre lo real e irreal
hay un refugio laberíntico
donde nuestra mente actúa
como el balanceo de un depredador.
Y nuestra imaginación,
es la precisión de una boa
que aprieta nuestros torsos
hasta ser un desorden incorpóreo.
Nacemos sin saber a qué venimos
y morimos, sin saber a dónde vamos.
Cada minuto,
encierra la oportunidad de los segundos.
Cada palabra,
tiene letras para invocarla.
Cada órgano,
tiene infinitas células que lo completan.
Yo seré tu pistilo y tú serás mi tábano
en un jardín afrodisíaco de origami,
mientras un eclipse nos concede el limbo
de la espontaneidad de ser lo que queramos ser.
Allí, en cada segundo, te elegiré.
Mis labios te escribirán,
a la vez que tatúo nuestros nombres en tu (mi) piel.
Allí cumpliremos nuestro destino y
allí encontraremos todas las respuestas.
de un océano en luna llena,
nunca puede saber cuándo llora
porque el agua con agua se va.
Acústica de un corazón sumergido
hasta donde la luz no puede llegar,
su latido era la flexión de las ondas
que intercambian nuestras corrientes.
Eres un monstruo capaz de flotar
en la evocación de un sueño
que se implora con los ojos abiertos,
que entre lo real e irreal
hay un refugio laberíntico
donde nuestra mente actúa
como el balanceo de un depredador.
Y nuestra imaginación,
es la precisión de una boa
que aprieta nuestros torsos
hasta ser un desorden incorpóreo.
Nacemos sin saber a qué venimos
y morimos, sin saber a dónde vamos.
Cada minuto,
encierra la oportunidad de los segundos.
Cada palabra,
tiene letras para invocarla.
Cada órgano,
tiene infinitas células que lo completan.
Yo seré tu pistilo y tú serás mi tábano
en un jardín afrodisíaco de origami,
mientras un eclipse nos concede el limbo
de la espontaneidad de ser lo que queramos ser.
Allí, en cada segundo, te elegiré.
Mis labios te escribirán,
a la vez que tatúo nuestros nombres en tu (mi) piel.
Allí cumpliremos nuestro destino y
allí encontraremos todas las respuestas.
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