ludmila
Poeta veterano en el portal
Entiendo
que la hondura del ébano me asila
y siento los quebrantos absurdos de la noche
colgando en jirones por las adormecidas
bocacalles de mi alma.
La sinuosidad de la garganta
se aferra a la simbiosis de la tierra.
He comprendido que la vida tiene
una curiosidad infinita,
me arrulla la sensibilidad del viento
en el que me estremezco por la magia
y una sinceridad de alfombras
me eleva a la humildad de sus entrañas.
Yo busco sorprenderme con la nada,
su transparencia se siente tan genuina
que el magma efervescente que sustenta
se apiada de mis insignificancias.
Todo fluye desde allí,
todo es probable avidez del alma
tan legítimamente transitoria
como el vidrio,
que la hoja en blanco
es una tentación a la palabra.
que la hondura del ébano me asila
y siento los quebrantos absurdos de la noche
colgando en jirones por las adormecidas
bocacalles de mi alma.
La sinuosidad de la garganta
se aferra a la simbiosis de la tierra.
He comprendido que la vida tiene
una curiosidad infinita,
me arrulla la sensibilidad del viento
en el que me estremezco por la magia
y una sinceridad de alfombras
me eleva a la humildad de sus entrañas.
Yo busco sorprenderme con la nada,
su transparencia se siente tan genuina
que el magma efervescente que sustenta
se apiada de mis insignificancias.
Todo fluye desde allí,
todo es probable avidez del alma
tan legítimamente transitoria
como el vidrio,
que la hoja en blanco
es una tentación a la palabra.