Frank naranja
Poeta asiduo al portal
Parado y sobrecogido ante testimonios pétreos puedo leer fosilizados códigos editados a golpes de mazo y cincel, moldes de la materia para permitir que los ciclos de la vida y la muerte vivieran entre los asbestos.
Capto sonidos raros como si viniesen dentro de ecos del pasado, disfruto de olores desconocidos aunque gratos; olores aromáticos portadores de vida; los sonidos son voces maternales de risas y cantos donde se dieron cita el amor y la muerte; la sabiduría y el rito; la condena y el juego.
Ellas brindaron la sanación y también el veneno siendo hermosas amantes, vasijas de lo malo y bueno, de furia materna, de anticipados augurios, vestidas con luz de luna eran sus cuerpos ofrendas eróticas sin morbo ni celos; ellas gestaron el principio y alegres lo compartieron.
Las acusaron de torcer los divinos designios, rebeldes hechiceras bajo el cielo sobre escobas volando, las condenaron para callar su presencia vertiendo calumnias tan letales cual oscuro conjuro.
Y tuvieron razón porque volaron a través de los tiempos sobreviviendo a la barbarie, lograron permanecer y hoy viven con nosotros en forma de madres y esposas, maestras, científicas, valientes luchadoras y sensuales amantes; hoy merecen ellas los más altos monolitos para dignificar el valor de su existencia.
Capto sonidos raros como si viniesen dentro de ecos del pasado, disfruto de olores desconocidos aunque gratos; olores aromáticos portadores de vida; los sonidos son voces maternales de risas y cantos donde se dieron cita el amor y la muerte; la sabiduría y el rito; la condena y el juego.
Ellas brindaron la sanación y también el veneno siendo hermosas amantes, vasijas de lo malo y bueno, de furia materna, de anticipados augurios, vestidas con luz de luna eran sus cuerpos ofrendas eróticas sin morbo ni celos; ellas gestaron el principio y alegres lo compartieron.
Las acusaron de torcer los divinos designios, rebeldes hechiceras bajo el cielo sobre escobas volando, las condenaron para callar su presencia vertiendo calumnias tan letales cual oscuro conjuro.
Y tuvieron razón porque volaron a través de los tiempos sobreviviendo a la barbarie, lograron permanecer y hoy viven con nosotros en forma de madres y esposas, maestras, científicas, valientes luchadoras y sensuales amantes; hoy merecen ellas los más altos monolitos para dignificar el valor de su existencia.