Zulma Martínez
Mar azul...
Se ha quedado, la luna,
sin sus blancos suspiros.
Las estrellas fugaces,
ansiosas de un destino,
con sus alas de luz exploran
un paisaje ya dormido.
El manto azul de la noche
se ha tornado indiferente
y en ese espejo nos miramos
y no estamos, amor, ya no estamos.
Mis más profundos sentimientos
sus susurros acallaron,
devorados por decepciones y reveses.
Del mundo que, pensé, habíamos creado,
por tu soberbia y desamor, no fuiste parte.
Sólo resultó, de mi alma, un espejismo.
(Que no sabes qué pasó,
cuándo fue que terminó
y que me pides perdón
desde el fondo de tu abismo)
Dos lágrimas se deslizan
por tu rostro ensombrecido.
Pero ya no me conmueves.
¡Son lágrimas de hielo
que brotan, falsamente,
de tus ojos color cielo
mientras mi corazón muere!
sin sus blancos suspiros.
Las estrellas fugaces,
ansiosas de un destino,
con sus alas de luz exploran
un paisaje ya dormido.
El manto azul de la noche
se ha tornado indiferente
y en ese espejo nos miramos
y no estamos, amor, ya no estamos.
Mis más profundos sentimientos
sus susurros acallaron,
devorados por decepciones y reveses.
Del mundo que, pensé, habíamos creado,
por tu soberbia y desamor, no fuiste parte.
Sólo resultó, de mi alma, un espejismo.
(Que no sabes qué pasó,
cuándo fue que terminó
y que me pides perdón
desde el fondo de tu abismo)
Dos lágrimas se deslizan
por tu rostro ensombrecido.
Pero ya no me conmueves.
¡Son lágrimas de hielo
que brotan, falsamente,
de tus ojos color cielo
mientras mi corazón muere!