nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Os voy a contar un cuento
o quizás alguna historia,
pero esperar un momento
que no viene a mi memoria...
Por fin llega la tortuga
juguetona y saltarina
que le encanta la lechuga,
pero nada la cocina.
Su casita lleva a cuestas
por la vida dando tumbos
en espera de respuestas
aunque cambie así de rumbos.
Cuando empieza a caminar
nunca tiene mucha prisa
y aunque se ponga a rodar,
es llegar lo que precisa.
Le gusta mucho dormir
sin ejercer sus tareas
y no se quiere aburrir
para que tú no la veas.
Sus patas hasta se inflaman
por demasiado tragona
y sus amigos la llaman...
¡La tortuga dormilona!
Tere B.O
8-06-2014