La silente hora suprema, cuando los brazos del reloj señalan al punto Norte, sin dilación ni morada, sin retraso ni soporte.
El preciso momento en que se cambia de silente pase a estridente campanada, cuando Cuasimodo se pasea entre las tres Marías del Capitán Veneno.
En esos segundos de arrojo para muerte del abatimiento, se presenta la sensación de superioridad, paz interior y perfecta armonía con el Todo, con la fuerza universal.
La diestra se cierra torno a otras diestras, al tiempo que se palmean espaldas dispuestas. Intercambio de buenos deseos y anhelos. Promesas nuevas, que reemplazan a las promesas muertas ocupando el mismo lugar en el escalafón de la conciencia: El último.
Los ojos en el camino del segundero, anticipan los últimos pasos del giro traicionero.
¿Tendremos la suficiente fuerza de ánimo para cumplir la promesa a la primera persona del singular o jugaremos al cartón de Mafalda*? Cuando pregunta en otras palabras: Si todo sigue igual, ¿Para que cambiamos de año?.
El preciso momento en que se cambia de silente pase a estridente campanada, cuando Cuasimodo se pasea entre las tres Marías del Capitán Veneno.
En esos segundos de arrojo para muerte del abatimiento, se presenta la sensación de superioridad, paz interior y perfecta armonía con el Todo, con la fuerza universal.
La diestra se cierra torno a otras diestras, al tiempo que se palmean espaldas dispuestas. Intercambio de buenos deseos y anhelos. Promesas nuevas, que reemplazan a las promesas muertas ocupando el mismo lugar en el escalafón de la conciencia: El último.
Los ojos en el camino del segundero, anticipan los últimos pasos del giro traicionero.
¿Tendremos la suficiente fuerza de ánimo para cumplir la promesa a la primera persona del singular o jugaremos al cartón de Mafalda*? Cuando pregunta en otras palabras: Si todo sigue igual, ¿Para que cambiamos de año?.
* Personaje de Quino, tira 255
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