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La Obligación de un Chef

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal

Cocinar es como amar, como morirse un poco, como romperse los huesos y lamerse las heridas con ajo y romero.
Un chef no es un tipo con un cuchillo afilado y un gorro ridículo, no. Un chef es un brujo, un ilusionista,
un loco que juega con el hambre ajena y la llena de espejismos comestibles.

El chef sabe que el fuego es un animal traicionero,
que el aceite quema más que las despedidas
y que la cebolla es la metáfora más triste del amor.
Sabe que el hambre no es solo de pan
y que un plato bien hecho puede salvar una vida,
o al menos, darle tregua por un rato.

Un chef no solo cocina:
escribe poemas con la sal y el azúcar,
despierta a los muertos con café caliente,
cura las penas con caldos espesos
y le da sentido a los días con el aroma del pan recién horneado.

Porque la obligación de un chef no es solo alimentar.
Es darle al mundo un plato que diga:
“Aquí estás, aquí vives,
todavía hay belleza en este desastre de vida,
todavía puedes quedarte un poco más.”
 
Cocinar es como amar, como morirse un poco, como romperse los huesos y lamerse las heridas con ajo y romero.
Un chef no es un tipo con un cuchillo afilado y un gorro ridículo, no. Un chef es un brujo, un ilusionista,
un loco que juega con el hambre ajena y la llena de espejismos comestibles.

El chef sabe que el fuego es un animal traicionero,
que el aceite quema más que las despedidas
y que la cebolla es la metáfora más triste del amor.
Sabe que el hambre no es solo de pan
y que un plato bien hecho puede salvar una vida,
o al menos, darle tregua por un rato.

Un chef no solo cocina:
escribe poemas con la sal y el azúcar,
despierta a los muertos con café caliente,
cura las penas con caldos espesos
y le da sentido a los días con el aroma del pan recién horneado.

Porque la obligación de un chef no es solo alimentar.
Es darle al mundo un plato que diga:
“Aquí estás, aquí vives,
todavía hay belleza en este desastre de vida,
todavía puedes quedarte un poco más.”
Buena similitud, es cierto el deseo y la obligación.

Un saludo hasta nuestra hermana PR
 
me encantó! será porque amo cocinar ?
Pero más que escribir poemas en un mundo de sabores, me gusta pintar, aunque los leones que tengo en casa no lo sepan apreciar:D
Saludos ;)
 
Tengo hambre, pero no de pan ni de sopa, no de esos bocados tibios que se disuelven en la boca y después no dejan rastro. Tengo hambre de algo más, algo que no se encuentra en las estanterías del supermercado ni en el menú del día.

Tengo hambre de esa palabra que no dijiste, de la risa que quedó a medio camino entre tu pecho y el aire. Hambre de tu sombra en la pared, de la curva de tu voz cuando pronuncias mi nombre sin darte cuenta.

Muerdo el aire, mastico la ausencia, trago en seco esta espera que no se sacia. Salgo a la calle y las luces de los autos se enredan en mis pasos, como si buscaran devorarme antes de que yo devore el mundo.

Un perro husmea en la esquina, un gato me mira desde un balcón. Ellos también saben lo que es el hambre, pero la suya es concreta, con colmillos y espinas. La mía es otra, más silenciosa, más absurda.

Llego a casa y abro el refrigerador. El frío me dice que aquí no está lo que busco. Me siento en la mesa y mastico el vacío. Y tengo hambre, siempre tengo hambre.
 
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