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La nada y el poeta

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Tras apagar la luz, el joven poeta se tumbó en la cama. En el escritorio había dejado abandonado, con las hojas aún abiertas, como ofreciéndose a él, el último cuaderno azul que compró.

Las ideas le habían abandonado. Sin más. No podía recordar cuando había sucedido, ni si hubo algún aviso. Se sentía dolorido y sudoroso. En la madrugada de Agosto el calor era desesperante. Se limpió el sudor de la frente. El ronroneo del ventilador se asemejaba a un tren que nunca terminaba de pasar.

Se preguntó que sería de Isabel y su cantarina risa, siempre comprometida con causas nobles. La última vez que se vieron llevaba los ojos tristes, por la despedida. Había sucedido todo en el anden, mientras algunas gotas de lluvia caían, perezosas, mecidas por el viento.

El joven poeta encendió un cigarrillo, la rápida maniobra dejó un garabato en sus ojos. La luz de las farolas parpadeó. Desde algún lugar lejano traído a ráfagas por la bochornosa brisa comenzó a sonar un blues. El son de unos tacones recorrió la calle.

El joven poeta se masajeó las sienes.

-Venga, ideas.

¿Donde andarían las musas esta noche? Probablemente ocupadas, pensó, en algún baile de medianoche. Siempre tan cumplidoras con sus obligaciones sociales. Sonrió.

Llevaba días con bloqueo, un bloqueo de escritor. Eso se decía a si mismo. Sonaba tan profesional. Pero realmente no se le ocurría nada. No encontraba nada de especial en el mundo que le rodeaba. ¿Cuando se había vuelto todo tan rutinario?

Apuró el cigarrillo y lo apagó. Abrazó la almohada. La soltó. Amenazó con lanzarla contra la pared. Lo hizo.

-Nada, que no se me ocurre nada.
 
¿Ves? ¡Genial!
Me ha encantado cómo describes la escena,
la rápida maniobra dejó un garabato en sus ojos... frases como esta son las que me encandilan.
Cuando el joven escritor de gran talento relata, lo que sea, aunque explique cómo una indolente cucaracha sale del sumidero a altas horas de la madrugada, lo convierte en un relato sublime, a los ojos de quien sabe apreciarlo.
Los míos. ;):D;)
 
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¿Ves? ¡Genial!
Me ha encantado cómo describes la escena,
la rápida maniobra dejó un garabato en sus ojos... frases como esta son las que me encandilan.
Cuando el joven escritor de gran talento relata, lo que sea, aunque explique cómo una indolente cucaracha sale del sumidero a altas horas de la madrugada, lo convierte en un relato sublime, a los ojos de quien sabe apreciarlo.
Los míos. ;):D;)
Muchas gracias, siempre, por tus halagadores comentarios. Y gracias por animarme a escribir desde la falta de inspiración, me ha ayudado un montón. Saludos ;) :) ;)
 
Tras apagar la luz, el joven poeta se tumbó en la cama. En el escritorio había dejado abandonado, con las hojas aún abiertas, como ofreciéndose a él, el último cuaderno azul que compró.

Las ideas le habían abandonado. Sin más. No podía recordar cuando había sucedido, ni si hubo algún aviso. Se sentía dolorido y sudoroso. En la madrugada de Agosto el calor era desesperante. Se limpió el sudor de la frente. El ronroneo del ventilador se asemejaba a un tren que nunca terminaba de pasar.

Se preguntó que sería de Isabel y su cantarina risa, siempre comprometida con causas nobles. La última vez que se vieron llevaba los ojos tristes, por la despedida. Había sucedido todo en el anden, mientras algunas gotas de lluvia caían, perezosas, mecidas por el viento.

El joven poeta encendió un cigarrillo, la rápida maniobra dejó un garabato en sus ojos. La luz de las farolas parpadeó. Desde algún lugar lejano traído a ráfagas por la bochornosa brisa comenzó a sonar un blues. El son de unos tacones recorrió la calle.

El joven poeta se masajeó las sienes.

-Venga, ideas.

¿Donde andarían las musas esta noche? Probablemente ocupadas, pensó, en algún baile de medianoche. Siempre tan cumplidoras con sus obligaciones sociales. Sonrió.

Llevaba días con bloqueo, un bloqueo de escritor. Eso se decía a si mismo. Sonaba tan profesional. Pero realmente no se le ocurría nada. No encontraba nada de especial en el mundo que le rodeaba. ¿Cuando se había vuelto todo tan rutinario?

Apuró el cigarrillo y lo apagó. Abrazó la almohada. La soltó. Amenazó con lanzarla contra la pared. Lo hizo.

-Nada, que no se me ocurre nada.
Me gusta tu descripción del ambiente y el estado de ánimo. Hasta el aburrimiento puede ser inspirador. Ja ja ja....

Saludos desde Madrid,
 

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Tras apagar la luz, el joven poeta se tumbó en la cama. En el escritorio había dejado abandonado, con las hojas aún abiertas, como ofreciéndose a él, el último cuaderno azul que compró.

Las ideas le habían abandonado. Sin más. No podía recordar cuando había sucedido, ni si hubo algún aviso. Se sentía dolorido y sudoroso. En la madrugada de Agosto el calor era desesperante. Se limpió el sudor de la frente. El ronroneo del ventilador se asemejaba a un tren que nunca terminaba de pasar.

Se preguntó que sería de Isabel y su cantarina risa, siempre comprometida con causas nobles. La última vez que se vieron llevaba los ojos tristes, por la despedida. Había sucedido todo en el anden, mientras algunas gotas de lluvia caían, perezosas, mecidas por el viento.

El joven poeta encendió un cigarrillo, la rápida maniobra dejó un garabato en sus ojos. La luz de las farolas parpadeó. Desde algún lugar lejano traído a ráfagas por la bochornosa brisa comenzó a sonar un blues. El son de unos tacones recorrió la calle.

El joven poeta se masajeó las sienes.

-Venga, ideas.

¿Donde andarían las musas esta noche? Probablemente ocupadas, pensó, en algún baile de medianoche. Siempre tan cumplidoras con sus obligaciones sociales. Sonrió.

Llevaba días con bloqueo, un bloqueo de escritor. Eso se decía a si mismo. Sonaba tan profesional. Pero realmente no se le ocurría nada. No encontraba nada de especial en el mundo que le rodeaba. ¿Cuando se había vuelto todo tan rutinario?

Apuró el cigarrillo y lo apagó. Abrazó la almohada. La soltó. Amenazó con lanzarla contra la pared. Lo hizo.

-Nada, que no se me ocurre nada.


Es lo último que leo por hoy, justo un rato antes de dormir, y te cuento que me gustó mucho la escena.
En lo personal creo que las musas suelen tomarse sus tiempos, de todos modos, con cada escritor se portan diferente.
Pero volviendo al relato, logré visualizar el contexto, tu forma es muy amena, como teatral, das la impresión de estar en un escenario, leyéndonos un cuento, y eso, Ángel, se llama carisma.
Comento solo a los autores que me llegan, nunca me refiero a aspectos técnicas, ni intervengo cuestionando los argumentos, simplemente me dejo llevar para disfrutar de la lectura, y en verdad, sentarme frente a tus prosas es un placer.

Te envío un abrazo nocturno (con admiración) :)
 
Es lo último que leo por hoy, justo un rato antes de dormir, y te cuento que me gustó mucho la escena.
En lo personal creo que las musas suelen tomarse sus tiempos, de todos modos, con cada escritor se portan diferente.
Pero volviendo al relato, logré visualizar el contexto, tu forma es muy amena, como teatral, das la impresión de estar en un escenario, leyéndonos un cuento, y eso, Ángel, se llama carisma.
Comento solo a los autores que me llegan, nunca me refiero a aspectos técnicas, ni intervengo cuestionando los argumentos, simplemente me dejo llevar para disfrutar de la lectura, y en verdad, sentarme frente a tus prosas es un placer.

Te envío un abrazo nocturno (con admiración) :)
Muchas gracias Cecy, que otra cosa puedo decir ante este comentario. Suelo ser muy critico con lo que escribo, salvo contadas excepciones y aún así siempre hay una frase que pienso debería haberla escrito de otro modo, una coma de más o de menos. Pero luego alguien te hace un comentario como el tuyo y quedan olvidadas las dudas. Muchísimas gracias.
Un abrazo desde una mañana soleada, de todo tiene que haber ;)
 
Muy atractivo este relato que se ajusta a mi estado de ánimo, difiere en que les he cerrado voluntariamente la puerta a las musas para que no me distraigan, es alarmante.
Siempre con ese encanto personal que atrapa en tus textos.
Saludos cordiales, Recently Played.
 
Muy atractivo este relato que se ajusta a mi estado de ánimo, difiere en que les he cerrado voluntariamente la puerta a las musas para que no me distraigan, es alarmante.
Siempre con ese encanto personal que atrapa en tus textos.
Saludos cordiales, Recently Played.
Muchísimas gracias Maygemay. La inspiración, las musas tan esquivas, pero siempre saben llegar a tiempo, cuando te pierdes entre páginas en blanco te lanzan una frase inspiradora a la que agarrarte y empiezan a bailar, estoy seguro de que lo hacen :). Un placer y una alegría tenerte por aquí. Un saludo y un abrazo.
 
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