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La fragancia de tu olvido

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
Si el viento me trajera la fragancia de tu olvido
pero solamente percibo un olor a granja de soledades liliputienses,
a pesebre olvidado en el ático torácico
y a patas rotas de corderos entre obeliscos.
Solamente me deshago de las arcillas lenticulares de tu roña
y elijo a mi sombra como escudo de mis sonrisas cazadoras de espinas,
me comporto como debiera ser, una clavícula dislocada
en el hombro de los mares,
un cementerio alegre de espumas y cráneos de peces,
áspero crin de limosna zureando serruchos lineales de convulsiones de cuervos
en ese pecho de cielo que no te recuerda,
en ese suicidio de estrellas,
en ese parto inmenso de agujeros negros.
 
Última edición:
querido amigo, el olvido quizás no tenga aroma definido pues creo que cuando todo el pensamiento es unívoco sentir regalado a un desamor, cada paso, cada olor, cada paisaje, nos devuelve rotundo a aquellos días donde era más fácil respirar el aura de su nombre...
Besos y estrellas
un placer estar entre tus letras amigo
Eva
 
Un viento que trae un aroma de soledades y agujeros negros. Inmenso, Marius. Una ráfaga de impactantes metáforas para describir el dolor. Excelentes versos. No puedo dejarte reputación, pero van mis estrellas para ti. Un abrazo.
 
... entre olores, en recuerdos de siempre... Enigmático, Prisionero, para perderse... nunca dejas indiferente. Grato pasar, cielo, muchas gracias. Abrazos
 
El desgarro que produce la ausencia y el desamor, adquiere en tus letras tintes de genialidad absoluta.
Tu talento es verdaderamente extraordinario, Marius.
Un abrazo, mi amigo.
 
Una joya de poema surrealista, Marius. Magníficas metáforas en unos versos melancólicos pero preciosos, ...me encantó!. Mis aplausos querido amigo, te deseo un feliz domingo. Un fuerte abrazo.
 
Si el viento me trajera la fragancia de tu olvido
pero solamente percibo un olor a granja de soledades liliputienses,
a pesebre olvidado en el ático torácico
y a patas rotas de corderos entre obeliscos.
Solamente me deshago de las arcillas lenticulares de tu roña
y elijo a mi sombra como escudo de mis sonrisas cazadoras de espinas,
me comporto como debiera ser, una clavícula dislocada
en el hombro de los mares,
un cementerio alegre de espumas y cráneos de peces,
áspero crin de limosna zureando serruchos lineales de convulsiones de cuervos
en ese pecho de cielo que no te recuerda,
en ese suicidio de estrellas,
en ese parto inmenso de agujeros negros.


Definir el viento del olvido, desamores que al paso dejan rastro
para recordar la respiracion prindida. bellissimo. luzyabsenta
 
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