El niño estaba llorando;
¡Dame la mano!,
parecía decir.
De mi mano se apodera,
y poco a poco
se sostiene de pies
en medio del jardín.
Flores azules llaman su atención.
Se sienta en el suelo
y le canto despacio.
Sus manitas arrancan una flor,
y con una sonrisa que brilla
me la da
como se da una ofrenda querida.
¡Dame la mano!,
parecía decir.
De mi mano se apodera,
y poco a poco
se sostiene de pies
en medio del jardín.
Flores azules llaman su atención.
Se sienta en el suelo
y le canto despacio.
Sus manitas arrancan una flor,
y con una sonrisa que brilla
me la da
como se da una ofrenda querida.
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