No existen casas como barquitos que llegan al mar
hemos de construir cada rincón como una fortaleza.
Hay un corazón de pez que cuelga por las paredes
y a veces la neblina se cuela por las rendijas del techo.
Construir ventanas como obsequio para los ojos de quienes visitan este lugar.
Una estufa a leña y detrás una
banca larga con almohadones que bordé en el invierno.
Cuando voy llegando a esta casa lo primero que hago es venerar el sauce que está en una esquina del patio, frondoso como mi cabello crespo cuando tenía diecisiete años, luego me acerco para tomar sus hojas, de alguna manera me transmite calma.
Las ventanas son redondas como si fueran de un antiguo barco, no quise pintarlas para mantener ese gris de la madera cuando ha pasado ya tanto tiempo.
A veces me voy de casa, y regreso pasado un tiempo, es que la soledad es un paisaje verde alrededor de mi existencia.
hemos de construir cada rincón como una fortaleza.
Hay un corazón de pez que cuelga por las paredes
y a veces la neblina se cuela por las rendijas del techo.
Construir ventanas como obsequio para los ojos de quienes visitan este lugar.
Una estufa a leña y detrás una
banca larga con almohadones que bordé en el invierno.
Cuando voy llegando a esta casa lo primero que hago es venerar el sauce que está en una esquina del patio, frondoso como mi cabello crespo cuando tenía diecisiete años, luego me acerco para tomar sus hojas, de alguna manera me transmite calma.
Las ventanas son redondas como si fueran de un antiguo barco, no quise pintarlas para mantener ese gris de la madera cuando ha pasado ya tanto tiempo.
A veces me voy de casa, y regreso pasado un tiempo, es que la soledad es un paisaje verde alrededor de mi existencia.