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La canción

La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.
 
Última edición:
La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.
La canción vuelve, pero que sea en dulce melodía.

Saludos
 
La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.
Me encanta este poema , un abrazo con la pluma del alma
 
La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.
La canción, siempre la canción que nos conquistó el alma y se enquistó en la mente viniendo una y otra vez a nuestros labios. La canción que nos reconforta, la que pone gotas de dulzura en el corazón. Esa que nos esponja el pecho, que nos apresura la respiración. La música que remueve nuestra conciencia, la que nos retrotrae a otros tiempos, la que dio significado a unos años...
Pasear tus versos lleva a la nostalgia, al encuentro con otra forma de vivir la poesía, amena, diferente, placentera y hermosa.
Un cordial saludo y un abrazo, Laly, con mi admiración.
 
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La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.


una canción, una estación, y el destino hacia adelante... una estupenda lectura querida amiga Laly, un placer leer. Un abrazo con mis mejores deseos.
 
Un magnífico poema para cantar a la canción, ese poema alado con las alas de la música -hermana gemela de la poesía- La canción como rayo inextinguible que, rebotando en melancolías y alegrías de juventud, atraviesa los tiempos y los lugares. Esa canción sublime que vive en cada uno de nosotros. Espléndido, Laly.
miguel
 
Tus palabras siempre tan amorosas como líricas iluminan mi espacio y es un honor siempre recibirte y agradecerte querido amigo Miguel.
Me alegro infinitamente que te agrade. Las canciones, la música tiene esa magia de hacernos volar y hay algunas tan especiales que se quedan para siempre.
Un gran abrazo muy agradecido amigo.


Pd: Crei que no te habia respondido Miguel, bueno es la edad, ahora tienes dos agradecimientos:)
 
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La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.
Me ha emocionado mucho y para bien tu poema, Laly, es una maravilla y con un lirismo precioso como....

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Como mi madre en sus últimos años, creo que ese lugar de soles negros, de minutos lentos y relojes rotos es el que habitan las personas que sufren alzheimer. La canción es un poema conmovedor y lleno de esperanza.... la esperanza de que en ese lugar existan momentos de felicidad como el que narras. A mi no me cabe ninguna duda de que es así.
Te felicito de todo corazón por el poema y te doy las gracias por compartirlo.
Un fuerte abrazo y un montón de sonrisas. :):):)
Javier
 
La mente tiene el poder de crear esos mundos en el cual poder refugiarnos, y la música tiene la magia de hacernos sentir felices.
Es muy doloroso ver a un ser querido en esa situación, pero albergo la esperanza de que los que tienen la enfermedad puedan refugiarse en otra realidad y vivan en su mundo feliz, a pesar de que para los que los amamos sea tan difícil de aceptarlo.
Muchas gracias querido amigo Javier por compartir lo que has vivido y por decirme que te emocionó el poema. Es gratificante saberlo amigo.
Un gran abrazo sumamente agradecido con mis mejores sonrisas.
 
La canción

La canción cruzó los tiempos como un haz de luz
diáfana, cristalina...

Se incrustó en su cabeza perdida entre soles negros
de minutos lentos y relojes rotos.

Esa canción era su fantasma sin voz que inmutable
relampagueaba tras sus párpados al adivinar la tarde.

La psicodelia se acurruca en los rincones mas obscuros
del andén de la vieja estación.

Cuando el tren llega a la estación y se extienden los brazos,
viciada la brisa sortea los pies ligeros.

El se queda allí parado con los bostezos de abril y
sonríe al ver partir el tren sobre un pentagrama.

El andén se lleva el sonido de los pasos y las risas
solo queda un periódico en la banca agitado por el viento,
un perro vagabundo que orina en la farola ya encendida

Entonces saboreando el impoluto silencio
mueve sus dedos por un teclado imaginario,

La canción diáfana y cristalina vuelve pletórica
y relampaguea otra vez tras sus párpados.

Puede pasar el tiempo de los relojes y hasta extraviarse la mente en un mar de nostalgias, pero hay canciones que nunca se van a ir, y recuerdos que ni siquiera la locura, la soledad, la desidia o la enfermedad podrán desaparecer del corazón.
Es hermoso y muy profundo el concepto.
Fue un gusto leerte esta mañana,
muy feliz lunes y un fuerte abrazo.
 
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