Eósforo
Poeta asiduo al portal
Ismael, el niño travieso
Ismael es un niño mimado
con tambor y redoblante
que hace ruido en su casa
y siempre vive apartado:
bam bombombom tantaratan.
Dice que no es un infante
y lo grita en su terraza,
siempre está malhumorado
porque siempre lo retratan
con bastón y con cauchera
molestando a sus vecinos:
tirando piedras y palos
desde sitios clandestinos.
En la casa de su abuela
hay un oso perezoso
que hace siestas matutinas
y en un árbol un enjambre,
¡ay!, de abejas asesinas.
Ismael deja ese ruido
le ha gritado su mamá;
siéntate pronto en la mesa
que ya es hora de cenar,
bam bombombom tantaratan.
Con ese ruido estruendoso
ya nadie te va a querer,
ten cuidado con las aves
con los nidos y polluelos...
que el abuelo... está furioso,
bam bombombom tantaratan.
Por ir a buscar un mango,
creyéndose muy ladino,
las abejas lo picaron
y lo mordió un canino:
con las piedras lo pillaron,
bam bombombom tantaratan.
Ya raspado en sus rodillas
y con ronchas en la piel,
una mordida en la nalga,
ay, por semejante tropel,
le recetaron las pastillas,
rifocina, gasa y miel,
desinfectante, isodine,
en los bordes de la piel,
bam bombombom tantaratan.
Con una gran advertencia
la natura sentenció,
si no dejas ese ruido
y los palos y las piedras:
tantaratan bam bombombom.
Ismael es un niño mimado
con tambor y redoblante
que hace ruido en su casa
y siempre vive apartado:
bam bombombom tantaratan.
Dice que no es un infante
y lo grita en su terraza,
siempre está malhumorado
porque siempre lo retratan
con bastón y con cauchera
molestando a sus vecinos:
tirando piedras y palos
desde sitios clandestinos.
En la casa de su abuela
hay un oso perezoso
que hace siestas matutinas
y en un árbol un enjambre,
¡ay!, de abejas asesinas.
Ismael deja ese ruido
le ha gritado su mamá;
siéntate pronto en la mesa
que ya es hora de cenar,
bam bombombom tantaratan.
Con ese ruido estruendoso
ya nadie te va a querer,
ten cuidado con las aves
con los nidos y polluelos...
que el abuelo... está furioso,
bam bombombom tantaratan.
Por ir a buscar un mango,
creyéndose muy ladino,
las abejas lo picaron
y lo mordió un canino:
con las piedras lo pillaron,
bam bombombom tantaratan.
Ya raspado en sus rodillas
y con ronchas en la piel,
una mordida en la nalga,
ay, por semejante tropel,
le recetaron las pastillas,
rifocina, gasa y miel,
desinfectante, isodine,
en los bordes de la piel,
bam bombombom tantaratan.
Con una gran advertencia
la natura sentenció,
si no dejas ese ruido
y los palos y las piedras:
tantaratan bam bombombom.
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