una lágrima
Poeta adicto al portal
Infancia
Cuantas veces se nos ha caído un diente,
y ansiosos queríamos despertar.
Estábamos tan atentos, tan pendientes
al final nos dormíamos de tanto esperar.
El ratón Pérez se encargaba de llevarlo,
nos dejaba algún que otro premio en su lugar,
no podíamos dejar de pensarlo,
no lo habíamos podido encontrar.
Coincidía sin embargo que esa noche,
colocábamos con cuidado agua y pasto,
para aquellos tres magos que llegaban en coche,
y dejaban los camellos en el asfalto.
Que desilusión tan grande fue verlo a papá,
luego de un par de años, colocar los regalos.
Le grité a él, a mis hermanos y a mamá,
por el secreto no haber develado.
Hubo historias de duendes, de algunos más,
no olvidaré el hombre de la bolsa,
ni los juegos que marcaron mi edad.
Fueron relatos de niños que hoy podría contar.
Todas mis muñecas eran mis nenas,
cada cual un nombre que nunca podía recordar.
Mis osos vestidos de mil maneras,
ningún color lograba combinar.
En mi infancia mi pasión era dibujar,
adoraba copiar caricaturas de animales,
mi hermana era la que se ponía a pintar,
mi padre una vez dibujó un pony y allí empecé a trabajar.
Y hoy éstas imágenes que ya quedaron atrás,
vuelven a mi y como una niña empiezo a llorar.
Las anécdotas que sólo me hacen pensar,
en aquellos niños que no tuvieron mi felicidad.
Porque la infancia es un lugar,
donde me quedaría a vivir.
Aquella forma de soñar,
que ya nunca volverá a mí.
Naty's Ruth's
