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Identidad

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TD="colspan: 2"]En las mañanas ebrias
que se tambalean entre los ríos
sin llegar a mi cuarto
asisto al entierro del rocío
en tumbas de senilidad, en picos de gallo deshonrado
y la extraña certeza de los caracoles
como viscosas fronteras de quietud funeraria
se hace segundo y se quiebra en el alféizar.
En mi retina la inexpugnable matriz del llanto
es esa identidad de ortiga que tiene cada recuerdo
reunida con el vacío.
Me sirve de luz la gestación de grietas
y el corazón de un sol mísero
expulsa latidos paralelos con la ceniza que suelta mi ombligo,
ceniza de infranqueable lengua.
¿Qué espero, dios mío, qué nombre tiene hoy el látigo de tu inconstancia?
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.[/TD]
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Última edición:
[FONT=&quot]Excelente poema amigo, la nostalgia y la tristeza se hacen presente con fuerza en esta magistral obra.
[FONT=&quot]Feliz navidad y prospero año nuevo te deseo de corazón. Que estas fiestas te colmen de paz y alegría acompañado por tus seres queridos.
[FONT=&quot]Felices fiestas.
 
Hay fechas, como estas, en las que el pasado se nos revuelve y nos muerde la conciencia, y nos sentimos más solos que nunca por todos los que se nos han ido perdiendo por el camino de la vida. Es un poema grande, conmovedor y hermoso. Siempre sabes cómo llegar al alma, querido Marius. Un abrazo y muy Feliz Navidad para ti.
 
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[TD="colspan: 2"]En las mañanas ebrias
que se tambalean entre los ríos
sin llegar a mi cuarto
asisto al entierro del rocío
en tumbas de senilidad, en picos de gallo deshonrado
y la extraña certeza de los caracoles
como viscosas fronteras de quietud funeraria
se hace segundo y se quiebra en el alféizar.
En mi retina la inexpugnable matriz del llanto
es esa identidad de ortiga que tiene cada recuerdo
reunida con el vacío.
Me sirve de luz la gestación de grietas
y el corazón de un sol mísero
expulsa latidos paralelos con la ceniza que suelta mi ombligo,
ceniza de infranqueable lengua.
¿Qué espero, dios mío, qué nombre tiene hoy el látigo de tu inconstancia?
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.[/TD]
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Ayyy, Prisionero, las dudas existenciales, que en momentos de impotencia y de desazón, nos corroen el alma. Ser o no ser, he ahí la cuestión. Tu poema es profundo y se presta a la reflexión, adornado de bellas imágenes que realzan su intenso contenido. Me encantó leerte, querido amigo. Besazos con cariño, estrellas como luceros y repu si puedo.
 
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[TD="colspan: 2"]En las mañanas ebrias
que se tambalean entre los ríos
sin llegar a mi cuarto
asisto al entierro del rocío
en tumbas de senilidad, en picos de gallo deshonrado
y la extraña certeza de los caracoles
como viscosas fronteras de quietud funeraria
se hace segundo y se quiebra en el alféizar.
En mi retina la inexpugnable matriz del llanto
es esa identidad de ortiga que tiene cada recuerdo
reunida con el vacío.
Me sirve de luz la gestación de grietas
y el corazón de un sol mísero
expulsa latidos paralelos con la ceniza que suelta mi ombligo,
ceniza de infranqueable lengua.
¿Qué espero, dios mío, qué nombre tiene hoy el látigo de tu inconstancia?
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.[/TD]
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Conmocion de principio a fin con todo ese elenco de imagenes que desde
el dramatismo elevan la verdad a tragico. luzyabsenta. felicidades.
 
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.


Logras una profundidad admirable, claramente en estos versos se distingue la matriz ponderable que expande su semilla memoriosa, sus estática fragancia en su camino de tiempo, poblando la quietud, confrontando la ausencia y, hasta tocando a Shakespeare, algo que solo los buenos poetas pueden interrumpir.


Feliz año 2014. Éxitos!


RJL.
 
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