prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
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[TD="colspan: 2"]En las mañanas ebrias
que se tambalean entre los ríos
sin llegar a mi cuarto
asisto al entierro del rocío
en tumbas de senilidad, en picos de gallo deshonrado
y la extraña certeza de los caracoles
como viscosas fronteras de quietud funeraria
se hace segundo y se quiebra en el alféizar.
En mi retina la inexpugnable matriz del llanto
es esa identidad de ortiga que tiene cada recuerdo
reunida con el vacío.
Me sirve de luz la gestación de grietas
y el corazón de un sol mísero
expulsa latidos paralelos con la ceniza que suelta mi ombligo,
ceniza de infranqueable lengua.
¿Qué espero, dios mío, qué nombre tiene hoy el látigo de tu inconstancia?
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.[/TD]
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[TD="colspan: 2"]En las mañanas ebrias
que se tambalean entre los ríos
sin llegar a mi cuarto
asisto al entierro del rocío
en tumbas de senilidad, en picos de gallo deshonrado
y la extraña certeza de los caracoles
como viscosas fronteras de quietud funeraria
se hace segundo y se quiebra en el alféizar.
En mi retina la inexpugnable matriz del llanto
es esa identidad de ortiga que tiene cada recuerdo
reunida con el vacío.
Me sirve de luz la gestación de grietas
y el corazón de un sol mísero
expulsa latidos paralelos con la ceniza que suelta mi ombligo,
ceniza de infranqueable lengua.
¿Qué espero, dios mío, qué nombre tiene hoy el látigo de tu inconstancia?
La mudez temblorosa de los helechos anuncia un fracaso de la rutina
emboscado en un pálido gesto de renovar olvidos.
A veces mi huella es una cruz de linterna sobre los basaltos
en largas noches de despedida.
A veces creo no intuir la proximidad del sueño
y desesperado busco con las uñas
otras carnes de pasado para acariciar,
otros cráneos de ausencia
para iniciar el monólogo de Shakespeare.[/TD]
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