Elisalle
Poetisa
Me fui por esos laberintos que ofrece la noche, que a veces asustan y otras, se está lleno de curiosidad por descubrir los enigmas que sólo dilucida el silencio. Ella me esperaba en la sala de estar, con una mesita puesta en donde el café olía a recién hecho. Me acerqué con cuidado ante su cordial invitación y mientras lo preparaba, la observé. Es una dama muy recatada y respetuosa de su espacio. Tiene algo como un sexto u octavo sentido cuando las personas le dan confianza. Cuando su gato no sale escapando, indica que está con una persona de buen aura. Su gato no escapó. La noche entiende y se entiende lo que ella desea que se entienda. Es como tener códigos que no necesitan de palabras. Luego me indicó la entrada a mis curiosidades y así, a su manera, me dio a entender que tenía todas las horas de vampiros para que recorriera su estancia. Antes de la cuatro o cinco de la madrugada, ya debía estar de regreso. De acuerdo. Bajé esa escala que conduce al laberinto principal y entre las tantas cosas que me ofrecían los instantes, me empeñé en ir directo a lo que me convocaba. La noche guarda cosas que no se ven el día, porque lo oscuro es placentero para los noctámbulos de negro. No es para los colores que ofrece el día. Ella es de un sólo color y en su contraste está el blanco para ayudar a visualizar lo que allí se oculta. Fui adentrándome en las habitaciones pobladas de información y aunque no soy hácker, no soy tan inteligente, sí soy busquilla en lo que realmente me interesa y se va haciendo tan fácil. Un enlace te va llevando a otro sin que hagas el menor esfuerzo y aparecen cosas gratas y otras que duelen. Que quisiera detenerse allí y volver a la puerta de salida, pero no, la señora Noche podría sorprenderse de tan rápido trabajo. Y todo suma. Hay personas que amo. Que he confiado siglos en ella y de pronto me encuentro, con que aparte del mundo-día que puedo ver, existe otro que ignoraba. Que allí está lo que se oculta y que algo muy dentro del alma, palpitaba por dejar al descubierto. Fechas en que todo parecía sonreír. Mensajes de admiración que no vinieron para mí. Que hay nombres después del mío, después del mío que están allí y que son más agasajados de lo que podía imaginar. Este es un mundo magnífico para las comunicaciones, pero a veces no es dado para encuentros románticos que comprometen al corazón, a los sentimientos y que la femineidad conduce a esclarecer, gracias a este séptimo sentido que todo hay que tomarlo como es. Que no se puede esperar lealtad a un compromiso tácito, al que si se reclama por una caída ligera, descubierta al azar, seré tratada como celópata, inestable, mentirosa, mala memoria, hincha pelotas, insegura, desconfiada y un montón de epítetos más que al final, podrían llegar a enloquecerme. La noche guarda secretos en este mundo virtual, también en el real, pero no me estoy refiriendo a eso. La que no me dijo la voz amada, lo dijo ella sin pronunciar una palabra. Sólo permitiendo la entrada a sus laberintos. Termina la hora de los vampiros y vuelvo a mi cama que no es ataúd aún. Debo dormir en paz. Buenas días. Es usted una dama íntegra y su gato es su complemento que ayuda a deshacerse de las personas que aman más lo oscuro de las mentiras y contradicciones. Mi respeto hacia ellas.
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María Margarita Pérez Vallejos
10/09/2017
Derechos Reservados
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María Margarita Pérez Vallejos
10/09/2017
Derechos Reservados