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Éxtasis de la locura

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
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ÉXTASIS DE LA LOCURA


El éxtasis de la locura
guardado
cuidadosamente,
amorosamente,
en la caja amarilla
encima de mi armario.

(Oh, Dios mío,
¡Cuánto me cuesta Destruirte!)

Avanza hacia mí un jinete:
desenvaina su curva espada
envaina su frágil ternura,
desenvaina su odio púrpura,
envaina su mirada limpia.


(No podré terminar
mi heráldico galope
si me alcanza su baba roja.)


Pero, sí. Hemos llegado.
Ahora reconozco el puerto.
Allí sigue la pequeña prostituta
que me amó.
Allí sigue ofreciéndome
sus chancros cárdenos
por tres monedas de cobre.
¡Oh, como me enervan
sus pústulas
como areolas de pezón!

Ven, pequeña,
amada putita mía.
Contigo podré alcanzar
aquella caja amarilla
que está encima de mi armario.


Juntos beberemos
del dorado licor,
apuraremos la locura
hasta el éxtasis;
juntos pediremos a Dios
que me ayude a Destruirlo.

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Ilust.: Pamela Wilson. "The Absinthe Drinker and the Hostile Silence".
 
SI que es una locura, aunque con la compañera que se ha ligado, no sé si pueda destruirla, sino seguir en ella. Placer leerle, un abrazo
 
Muchas gracias, amiga Brise, por su consejo. Puede que una vez que uno se ha contagiado no merezca la pena buscar paliativos, sino avanzar por ese insólito camino. Ya lo dijo Breton en su Manifiesto: "No será el miedo a la locura lo que nos haga bajar la bandera de la imaginación."
Ha sido un placer recibir su visita.
miguel
 
Siempre que paso a leerte sé que no saldré decepcionada. Me alegra volver a verte por el Portal, Pessoa. Un poema excelente, me ha encantado. Un abrazo.
 
Señor Pessoa. No sé qué decirle. Y cuando no sé qué decir, creo que lo mejor es mantener la voz supresa (que hoy he aprendido que es el otro participio del verbo suprimir, totalmente adjetivado).
Y tras la nota lingüístico-sintáctica, me retiro por el foro, no sin antes sacarme los alpetones para poder quitarme el sombrerito con el que me toco (de tocado, no de tocamiento. Véase de nuevo cuán amplia es la diferencia entre un gerundio y un participio).
Y otra cosa, yo creo que la caja amarilla, ni tocarla. A ver si va a ser la de pandora.
Mis respetos.
Y mis abrazos.
 
Mi querida visitanta tanta, Doña Era. Usted siempre tiene algo que decir y lo dice muy bien. Deje de supresar su voz que tanto ánimo y tanto aplauso me trae. Mejor destóquese de ese fúnebre y aparatoso tocado, que nada le toca, y vuelva a su claro mundo poético para regalo y solaz de quienes lo disfrutamos. La abrazaría si ese espeluznante sombrero me lo permitiese. No obstante tiene usted mi cariño y mi respeto.
miguel
 
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