leapHell
Poeta recién llegado
Cierta mañana se despierta un vegetal, a la hora de siempre, y lo ponen a hacer fotosíntesis tras la ventana.
Hasta ahí Se puede aguantar el dolor,
se puede aguantar las ansias
de gritar hasta que te sangre la garganta
y el eco difuso se pierda en las montañas.
Hasta ahí puedo estar sentado
tratando de encontrarle forma a las mañanas
o puedo correr, caminar
o vagabundear
saltar, trotar o suspenderme
o avanzar y volverme transparente al andar.
Hasta aquí.
Puedo seguir viendo mis dedos
y en mis dedos un vaso de vidrio. Y beber agua.
O dirigirme a un acantilado
y luego verme caer como una piedra arrojada,
-con mis equilibrios y avances-,
y luego sentirme en la arena
y que el mar se me avecina con sus acalladas rompientes.
Pues ¡estoy tan harto!,
de no encontrar un nuevo sentido a mis mañanas,
de ver al sol en mi misma posición,
quedarme a veces sin querer y abandonarme en mi ventada,
y no ser libres como las aves de paso
-pues me siento un ave sin sus alas, me siento un ave enjaulada-
Hasta aquí he de aguantarme,
hasta aquí he de llorar, maldecirme, y callar
y es cuando a veces digo:
que si Dios me entendiera, tal vez me tuviera en su regazo.
"Cuando las fuersas se me agoten, tal vez ni ganas de llorar tenga, tal vez"
Hasta ahí Se puede aguantar el dolor,
se puede aguantar las ansias
de gritar hasta que te sangre la garganta
y el eco difuso se pierda en las montañas.
Hasta ahí puedo estar sentado
tratando de encontrarle forma a las mañanas
o puedo correr, caminar
o vagabundear
saltar, trotar o suspenderme
o avanzar y volverme transparente al andar.
Hasta aquí.
Puedo seguir viendo mis dedos
y en mis dedos un vaso de vidrio. Y beber agua.
O dirigirme a un acantilado
y luego verme caer como una piedra arrojada,
-con mis equilibrios y avances-,
y luego sentirme en la arena
y que el mar se me avecina con sus acalladas rompientes.
Pues ¡estoy tan harto!,
de no encontrar un nuevo sentido a mis mañanas,
de ver al sol en mi misma posición,
quedarme a veces sin querer y abandonarme en mi ventada,
y no ser libres como las aves de paso
-pues me siento un ave sin sus alas, me siento un ave enjaulada-
Hasta aquí he de aguantarme,
hasta aquí he de llorar, maldecirme, y callar
y es cuando a veces digo:
que si Dios me entendiera, tal vez me tuviera en su regazo.
"Cuando las fuersas se me agoten, tal vez ni ganas de llorar tenga, tal vez"