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Eutanasia.

leapHell

Poeta recién llegado
Cierta mañana se despierta un vegetal, a la hora de siempre, y lo ponen a hacer fotosíntesis tras la ventana.


Hasta ahí… Se puede aguantar el dolor,
se puede aguantar las ansias
de gritar hasta que te sangre la garganta
y el eco difuso se pierda en las montañas.

Hasta ahí puedo estar sentado
tratando de encontrarle forma a las mañanas
o puedo correr, caminar
o vagabundear…
saltar, trotar o suspenderme
o avanzar y volverme transparente al andar.

Hasta aquí.
Puedo seguir viendo mis dedos
y en mis dedos un vaso de vidrio. Y beber agua.
O dirigirme a un acantilado
y luego verme caer como una piedra arrojada,
-con mis equilibrios y avances-,
y luego sentirme en la arena
y que el mar se me avecina con sus acalladas rompientes.

Pues… ¡estoy tan harto!,
de no encontrar un nuevo sentido a mis mañanas,
de ver al sol en mi misma posición,
quedarme a veces sin querer y “abandonarme” en mi ventada,
y no ser libres como las aves de paso…
-pues me siento un ave sin sus alas, me siento un ave enjaulada-…



Hasta aquí he de aguantarme,
hasta aquí he de llorar, maldecirme, y callar
y es cuando a veces digo:
“que si Dios me entendiera, tal vez me tuviera en su regazo”.


"Cuando las fuersas se me agoten, tal vez ni ganas de llorar tenga, tal vez"
 
Cierta mañana se despierta un vegetal a la hora de siempre, y lo ponen a hacer fotosintesis tras la ventana.


Hasta ahí…Se puede aguantar el dolor,
se puede aguantar las ansias
de gritar hasta que te sangre la garganta.
Y el eco difuso se pierda en las montañas.

Hasta ahí puedo estar sentado
tratando de encontrarle forma a las mañanas
o puedo correr, caminar
o vagabundear…
saltar, trotar o suspenderme
o avanzar y volverme transparente al andar.

Hasta aquí.
Puedo seguir viendo mis dedos
y en mis dedos un vaso de vidrio. Y beber agua.
O dirigirme a un acantilado
y luego verme caer como una pierda arrojada,
-con mis equilibrios y avances-,
y luego sentirme en la arena
y que el mar se me avecina con sus acalladas rompientes.

Pues… ¡estoy tan arto!,
de no encontrar un nuevo sentido a mis mañanas,
de ver al sol en mi misma posición,
quedarme a veces sin querer y “abandonarme” en mi ventada,
y no ser libres como las aves de paso…
-pues me siento un ave sin sus alas, me siento un ave enjaulada-…








Hasta aquí he de aguantarme,
hasta aquí he de llorar, maldecirme, y callar
y es cuando a veces digo:
“que si Dios me entendiera, talvez me tuviera en su regazo”.


"cuando las fuersas se me agoten, talvez ni ganas de llorar tenga, talvez"


Me ha gustado... esa resignación injusta, frente a una situación propia no querida. Un beso.
 
Alberto, bueno te cuento un secreto. -tengo un amigo que es periodista que se llama Alberto LLanos, y que es está en estado vegetal y dediqué este escrito a su nombre, pide que muera, sólo puede hablar, una fecha me pidió que le alcance un bazo envenenado, que sólo lo ponga a su costado- pero no, las personas no entienden, sólo sienten el ego mismo... pero bueno, no soy en contra de ellos, y espero que ellos tampoco en mi contra. Aprendí mucho de la vida y también aprendí mucho de él... lo visito cuando el tiempo está a mi costado y cuando leyó la poesía... lloró, sonrío.. y su familia m hecho de su casa...

bueno... es un secreto. Muchas gracias por el desgargue... -ya lo necesitaba-
 
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