Gustavo Uranga
Poeta recién llegado
Histeria penetrante
Suspiros que ahogan un deseo lacerante
que rasga las paredes de mis sueños amantes.
Calma abundante
peligrosos pensamientos,
besos con sangre.
palidece mi sufrimiento!
Ya no soporto el romper de las olas entre tus piernas.
Ya zozobra en ese mar mi lengua
Ya zozobra perdida en tu salada vagina.
Como retumban en mi mente!
Como resuenan los ecos de las mentes que murieron,
en sonoro agotamiento.
Escucho el gemir de los vientos,
escucho el gemir que todos aquellos
quienes en ese mar hundieron sus lascivos deseos!
Te escucho murmurar sexo
te escucho gemir en bajos deseos.
te siento zozobrar en ese mar cáustico;
como pierdes el aliento de la pasión,
enclaustrado bajo aquel grotesco techo
de perversa masturbación.
atormentado y sometido por tu propio
Instinto carente de sentimiento y razón
Suspiros que ahogan un deseo lacerante
que rasga las paredes de mis sueños amantes.
Calma abundante
peligrosos pensamientos,
besos con sangre.
palidece mi sufrimiento!
Ya no soporto el romper de las olas entre tus piernas.
Ya zozobra en ese mar mi lengua
Ya zozobra perdida en tu salada vagina.
Como retumban en mi mente!
Como resuenan los ecos de las mentes que murieron,
en sonoro agotamiento.
Escucho el gemir de los vientos,
escucho el gemir que todos aquellos
quienes en ese mar hundieron sus lascivos deseos!
Te escucho murmurar sexo
te escucho gemir en bajos deseos.
te siento zozobrar en ese mar cáustico;
como pierdes el aliento de la pasión,
enclaustrado bajo aquel grotesco techo
de perversa masturbación.
atormentado y sometido por tu propio
Instinto carente de sentimiento y razón