César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estos son mis poemas en prosa que no gustan a nadie. Estos son mis amargos no versos nacidos de noche y corazón raído. Hechos de arena (sol y duna solamente bella hasta que te agosta el intelecto). Estos mis diarios sin Simbad, sin Gato con Botas y con aguardiente de agave, muy mal hecho.
Pero aguardiente es aguardiente. Especialmente luego de las dos con treinta y nueve minutos de la madrugada. ¿Has leído novelas de María Dueñas?
Sabrá la vida cómo se llamará un poso que no sale ni a voluntad de esponja… ¿Pátina, quizás? Bueno, pues, estos mis no poemas son pátinas, o posos desecados que intenté remover con cepillo de alambre, con thinner-laca y gasolina, con brazo duro y labio mordido, y hasta con escupitajos malditos, soeces… cuando nadie me veía. Pero no quisieron irse. Por eso están aquí, en el rincón más méndigo (ya van a salir lxs preciosistas a decir que no se dice méndigo, sino mendigo… nunca falta un méndigo de esxs) del subfondo de mis cofres.
Estos pedazos de prosa ni siquiera son relatos. Son solo conversaciones, reminiscencias senti-pausadas llenas de arestín madruguero. Y sí, me gusta pasarlos con café caliente.
Parece que hoy es domingo. Domingo y papagayos de la brisa, idus de octubre que traspasan y poemas no poemas mala hierba.
Pensar que así y todo los quiero.
...¡Qué vaina!
Pero aguardiente es aguardiente. Especialmente luego de las dos con treinta y nueve minutos de la madrugada. ¿Has leído novelas de María Dueñas?
Sabrá la vida cómo se llamará un poso que no sale ni a voluntad de esponja… ¿Pátina, quizás? Bueno, pues, estos mis no poemas son pátinas, o posos desecados que intenté remover con cepillo de alambre, con thinner-laca y gasolina, con brazo duro y labio mordido, y hasta con escupitajos malditos, soeces… cuando nadie me veía. Pero no quisieron irse. Por eso están aquí, en el rincón más méndigo (ya van a salir lxs preciosistas a decir que no se dice méndigo, sino mendigo… nunca falta un méndigo de esxs) del subfondo de mis cofres.
Estos pedazos de prosa ni siquiera son relatos. Son solo conversaciones, reminiscencias senti-pausadas llenas de arestín madruguero. Y sí, me gusta pasarlos con café caliente.
Parece que hoy es domingo. Domingo y papagayos de la brisa, idus de octubre que traspasan y poemas no poemas mala hierba.
Pensar que así y todo los quiero.
...¡Qué vaina!
César en prosa y octubre. 2020.
Última edición: