eugenio marcos oteruelo
Poeta recién llegado
ESTIGMA DEL HAMBRE
MIRA cómo irrumpe el desorden en los quicios del viento
y cómo el crepúsculo con sus alas anaranjadas se adentra en la rebeldía de la noche.
Tanto tiempo esperando el cese de la incertidumbre,
quizás cuando ya peinara canas, pensaba
o cuando a la sangre le hubieran señalado las fronteras
del miedo;
y ahora sé que poco ha cambiado,
que el mundo, frágil en el pecho, lleva un revólver en cada mano.
Se me ha hecho tarde para la vida .
MIRA la tristeza escondida entre la niebla
y los ojos en la fría diagonal de la soledad.
MIRA la rama del olmo vencido
junto al viejo cartón con la urgencia de una terrible pesadilla;
no hay ungüento posible para estos cuerpos rozados de hambruna que posan su melancolía y sus labios rotos
en esquinas o escalinatas;
ni ensayo previo donde escenificar una coreografía de actores invisibles
con los sueños atrapados
en la oquedad de la sinrazón ;
huérfanos de calor
asumen el rechazo de una sociedad con oídos sordos a la misericordia;
ni siquiera existen farolas que alumbren su tragedia;
la sangre toda
se subleva
y surge la hemorragia al pensar
la falta de argumentos, el silencio y la mentira
de quienes nos congregan a días preñados de luces y carcajadas,
mientras el hambre permanece en el hueco de la noche
como un grito inabarcable.
MIRA las ciudades y las calles,
a cada paso un chasquido del alma;
cuesta sobrevivir con el goteo de golpes en el pecho
sin conocer los límites
ni la frontera, ni el final
de esta cartografía de temblores.
MIRA la tristeza escondida entre la niebla
y los ojos y la vergüenza tendidos en la calzada como un bosque de soledad..
Se me ha hecho tarde para la vida
(Eugenio)
2013
MIRA cómo irrumpe el desorden en los quicios del viento
y cómo el crepúsculo con sus alas anaranjadas se adentra en la rebeldía de la noche.
Tanto tiempo esperando el cese de la incertidumbre,
quizás cuando ya peinara canas, pensaba
o cuando a la sangre le hubieran señalado las fronteras
del miedo;
y ahora sé que poco ha cambiado,
que el mundo, frágil en el pecho, lleva un revólver en cada mano.
Se me ha hecho tarde para la vida .
MIRA la tristeza escondida entre la niebla
y los ojos en la fría diagonal de la soledad.
MIRA la rama del olmo vencido
junto al viejo cartón con la urgencia de una terrible pesadilla;
no hay ungüento posible para estos cuerpos rozados de hambruna que posan su melancolía y sus labios rotos
en esquinas o escalinatas;
ni ensayo previo donde escenificar una coreografía de actores invisibles
con los sueños atrapados
en la oquedad de la sinrazón ;
huérfanos de calor
asumen el rechazo de una sociedad con oídos sordos a la misericordia;
ni siquiera existen farolas que alumbren su tragedia;
la sangre toda
se subleva
y surge la hemorragia al pensar
la falta de argumentos, el silencio y la mentira
de quienes nos congregan a días preñados de luces y carcajadas,
mientras el hambre permanece en el hueco de la noche
como un grito inabarcable.
MIRA las ciudades y las calles,
a cada paso un chasquido del alma;
cuesta sobrevivir con el goteo de golpes en el pecho
sin conocer los límites
ni la frontera, ni el final
de esta cartografía de temblores.
MIRA la tristeza escondida entre la niebla
y los ojos y la vergüenza tendidos en la calzada como un bosque de soledad..
Se me ha hecho tarde para la vida
(Eugenio)
2013