• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Era la edad de los héroes

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
Gira el caleidoscopio azul

alrededor del único vidrio rojo

como un ojo perforado por ocasos.

La tarde despierta ya a la noche

vaciada de todas sus estrellas.



Yo te espero junto a la farola flácida

insensible a las aleves caricias

de las falenas suicidas

y los tranvías uncidos a mariposas

sueñan con trayectos imposibles

alrededor de las plazas

en la ciudad del desierto.



Caen las tejas desmembradas

desde el tejado convexo

y los volúmenes sincréticos de los diedros

agonizan entre hojas de papel desmenuzado.



Imposibles los incendios



Tan sólo las sinusoides que destilan erotismo

desprendidas de sus senos

voluptuosas llamadas de los animales en celo

se quiebran entre las ramas macilentas

de los bosques en sazón.



Era la edad de los héroes

agigantados ensueños que derrotaban dragones

Era la edad primigenia del gemido y el dolor.



Las doncellas mostraban sus doradas trenzas

y sus bustos opulentos

en insaciada llamada desde torres de marfil

convocando a los metálicos caballeros.

Era la edad de los juglares y los frágiles unicornios

temerosos del despertar inevitable.



En marmóreos recipientes como sábanas de momias

se fraguaban las estatuas que adornan hoy nuestros parques

(pero esto los niños no lo saben

y juegan a sus pies con inocencia.)



El lánguido ciprés señala al cielo

hacia un azul aeroplano que desconoce su sino

Vegetaciones marchitas se acomodan

para preparar el próximo holocausto



Era la edad de los héroes

y yo jugaba contigo al ajedrez del amante.


 
Gira el caleidoscopio azul

alrededor del único vidrio rojo

como un ojo perforado por ocasos.

La tarde despierta ya a la noche

vaciada de todas sus estrellas.



Yo te espero junto a la farola flácida

insensible a las aleves caricias

de las falenas suicidas

y los tranvías uncidos a mariposas

sueñan con trayectos imposibles

alrededor de las plazas

en la ciudad del desierto.



Caen las tejas desmembradas

desde el tejado convexo

y los volúmenes sincréticos de los diedros

agonizan entre hojas de papel desmenuzado.



Imposibles los incendios



Tan sólo las sinusoides que destilan erotismo

desprendidas de sus senos

voluptuosas llamadas de los animales en celo

se quiebran entre las ramas macilentas

de los bosques en sazón.



Era la edad de los héroes

agigantados ensueños que derrotaban dragones

Era la edad primigenia del gemido y el dolor.



Las doncellas mostraban sus doradas trenzas

y sus bustos opulentos

en insaciada llamada desde torres de marfil

convocando a los metálicos caballeros.

Era la edad de los juglares y los frágiles unicornios

temerosos del despertar inevitable.



En marmóreos recipientes como sábanas de momias

se fraguaban las estatuas que adornan hoy nuestros parques

(pero esto los niños no lo saben

y juegan a sus pies con inocencia.)



El lánguido ciprés señala al cielo

hacia un azul aeroplano que desconoce su sino

Vegetaciones marchitas se acomodan

para preparar el próximo holocausto



Era la edad de los héroes

y yo jugaba contigo al ajedrez del amante.

Maravilla.
 
Gira el caleidoscopio azul

alrededor del único vidrio rojo

como un ojo perforado por ocasos.

La tarde despierta ya a la noche

vaciada de todas sus estrellas.



Yo te espero junto a la farola flácida

insensible a las aleves caricias

de las falenas suicidas

y los tranvías uncidos a mariposas

sueñan con trayectos imposibles

alrededor de las plazas

en la ciudad del desierto.



Caen las tejas desmembradas

desde el tejado convexo

y los volúmenes sincréticos de los diedros

agonizan entre hojas de papel desmenuzado.



Imposibles los incendios



Tan sólo las sinusoides que destilan erotismo

desprendidas de sus senos

voluptuosas llamadas de los animales en celo

se quiebran entre las ramas macilentas

de los bosques en sazón.



Era la edad de los héroes

agigantados ensueños que derrotaban dragones

Era la edad primigenia del gemido y el dolor.



Las doncellas mostraban sus doradas trenzas

y sus bustos opulentos

en insaciada llamada desde torres de marfil

convocando a los metálicos caballeros.

Era la edad de los juglares y los frágiles unicornios

temerosos del despertar inevitable.



En marmóreos recipientes como sábanas de momias

se fraguaban las estatuas que adornan hoy nuestros parques

(pero esto los niños no lo saben

y juegan a sus pies con inocencia.)



El lánguido ciprés señala al cielo

hacia un azul aeroplano que desconoce su sino

Vegetaciones marchitas se acomodan

para preparar el próximo holocausto



Era la edad de los héroes

y yo jugaba contigo al ajedrez del amante.

Las curvas de esas tejas nocturnas mezcladas en la linialidad de una vegetacion acomodada,
quizas los heroes se fugan en esa jugada donde las sensaciones se van acomodando frente
al vendaval de un futuro incierto. me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
 
Gira el caleidoscopio azul

alrededor del único vidrio rojo

como un ojo perforado por ocasos.

La tarde despierta ya a la noche

vaciada de todas sus estrellas.



Yo te espero junto a la farola flácida

insensible a las aleves caricias

de las falenas suicidas

y los tranvías uncidos a mariposas

sueñan con trayectos imposibles

alrededor de las plazas

en la ciudad del desierto.



Caen las tejas desmembradas

desde el tejado convexo

y los volúmenes sincréticos de los diedros

agonizan entre hojas de papel desmenuzado.



Imposibles los incendios



Tan sólo las sinusoides que destilan erotismo

desprendidas de sus senos

voluptuosas llamadas de los animales en celo

se quiebran entre las ramas macilentas

de los bosques en sazón.



Era la edad de los héroes

agigantados ensueños que derrotaban dragones

Era la edad primigenia del gemido y el dolor.



Las doncellas mostraban sus doradas trenzas

y sus bustos opulentos

en insaciada llamada desde torres de marfil

convocando a los metálicos caballeros.

Era la edad de los juglares y los frágiles unicornios

temerosos del despertar inevitable.



En marmóreos recipientes como sábanas de momias

se fraguaban las estatuas que adornan hoy nuestros parques

(pero esto los niños no lo saben

y juegan a sus pies con inocencia.)



El lánguido ciprés señala al cielo

hacia un azul aeroplano que desconoce su sino

Vegetaciones marchitas se acomodan

para preparar el próximo holocausto



Era la edad de los héroes

y yo jugaba contigo al ajedrez del amante.


Excelente trama llena de matices oníricos y evocadores paisajes de esencial surrealismo. Ciertamente en la juventud nos sentimos heroes en esos ensueños y ese empuje nos hace capaces de logros. Una amena y estupenda lectura querido amigo Miguel, enhorabuena por tu arte. Un abrazo.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba