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Embeleso

Eratalia

Con rimas y a lo loco
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.


Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.

La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.

¡Esto no vale! Hay que enamorar o seducir sin hacer trampas. Ja ja ja... (Es broma)
Me gusta la intriga y el suspense del relato.

Feliz verano.
 
¡Esto no vale! Hay que enamorar o seducir sin hacer trampas. Ja ja ja... (Es broma)
Me gusta la intriga y el suspense del relato.

Feliz verano.

¡Qué rapidez, estaba reduciendo el tamaño de la imagen, que era excesivo y al volver ya estabas aquí!

Muchas gracias por dejarme tu comentario. Es que hay gente sin escrúpulos.
Feliz verano para ti también.
 
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[QUOTE="Eratalia, post: 6177328, member: 91786]
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
[/QUOTE]


Primero que nada, felicitarte por tu estilo relatando, es magnífico. Este podría ser el inicio de un romance, pero si fuera un relato policíaco, habría que echarse a temblar...Todo parece gritarle a la protagonista, "no vayas y menos contra tus deseos" ...sabes que es mejor no pisar las casas de desconocidos, sobre todos de esos que te dicen... "no tengas miedo", ay, señor lo que no consigan los aromas.
Me encanta ummm, hasta has conseguido que me llegue ese aroma seductor y relajante.
Un abrazo con admiración y cariño.
Isabel.
 
Primero que nada, felicitarte por tu estilo relatando, es magnífico. Este podría ser el inicio de un romance, pero si fuera un relato policíaco, habría que echarse a temblar...Todo parece gritarle a la protagonista, "no vayas y menos contra tus deseos" ...sabes que es mejor no pisar las casas de desconocidos, sobre todos de esos que te dicen... "no tengas miedo", ay, señor lo que no consigan los aromas.
Me encanta ummm, hasta has conseguido que me llegue ese aroma seductor y relajante.
Un abrazo con admiración y cariño.
Isabel.

Muchísimas gracias estimada Isabel por tus amables palabras.
Te mando un abrazo grande.[/QUOTE]
Ay, ese "estimada",es que todo se nos pega jajaja
Yo hubiera o hubiese escrito embeleso con "z" jaja
Besos en alas del viento ...
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
Ya estaba yo enganchado a la lectura, pero que fue de esa muchacha Jajaja.
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
Waou! Que aroma más poderoso! Me siento hipnotizada;) por tu escrito tan bien elaborado. Me gustaría conocer la continuación.
Enhorabuena poetisa. Saludos cordiales
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.

FELICIDADES por el reconocimiento obtenido.
es un lujo poder leer esta bella obra en prosa donde
la protagonista es como intimidada contra sus deseos,
una fuerza especial le habla, le aconseja de no tener
ese miedo a la vida. saludos amables de luzyabsenta.
un bello disfrute.
 

Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.

Muy bien llevado el argumento y la trama, estimada Eratalia, me gustó este micro relato.
Saludos cordiales y felicidades por el merecido reconocimiento.
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
Y fue. Un relato que está muy bien escrito, con buen dibujo del escenario, y una evolución que nos lleva a ese final inesperado y lógico. Es un buen momento el que nos hacen pasar tus letras. Yo lo he disfrutado. Un abrazo.
Luis.
 
Y fue. Un relato que está muy bien escrito, con buen dibujo del escenario, y una evolución que nos lleva a ese final inesperado y lógico. Es un buen momento el que nos hacen pasar tus letras. Yo lo he disfrutado. Un abrazo.
Luis.
Estimado Luis, muchas gracias por tu amabilidad al pasar a leer y comentar mi pequeño relato.
Recibe mi cordial saludo.
 
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Siempre fue un loco testarudo que se lanzaba de manera compulsiva al abordaje de sus sueños.
Cuando se proponía algo, no cejaba hasta alcanzarlo; por eso aquella vez, requemado por las reiteradas negativas de la muchacha, se pasaba las horas elucubrando el modo de conseguir sus propósitos.


La atrajo a su casa con añagazas, poniéndola en un brete; sabía que éste era el único modo de hacerla venir. Urdió la compleja trama de un engaño —para algo era escritor de novela de intriga—, y venciendo la resistencia de la chica, lo logró.

Ella se presentó en su apartamento, atribulada y nerviosa, esperando con ansiedad que terminase de explicarle las confusas razones que había aducido para convencerla, en contra de sus deseos.

Al entrar la envolvió un difuso y sugestivo aroma que al momento identificó como sándalo. Conocía —porque le gustaba leer sobre estos temas—, las propiedades de este aceite esencial, entre las que destacaba la de ser un reconocido afrodisiaco y un notable antidepresivo.

Vio el humo que partía de los sofisticados quemadores de aromas y observó el mucílago amarillento que lo desprendía, y, a su pesar, aspiró con fuerza.

Algo más había en aquel ambiente que la subyugaba. Él no pronunció palabra alguna, sólo la miraba con ojos escrutadores, intentando sondear lo que estaba pasando por su mente, escudriñando hasta más mínimo movimiento de la expresión de su rostro.

Así transcurrieron unos segundos que a ella le parecieron siglos.

—Ven —le dijo con voz serena y calmada—, no tengas miedo.

En ese momento ella tuvo la certeza de que su voluntad se había evaporado confundida con las invisibles volutas de aquella fragancia que la había embelesado.

Y fue.
Esto sí que es escribir, Eratalia. Como dicen por aquí arriba, podría ser el comienzo de un romance, pero también la escena de un crimen o una aventura fugaz; cabe cualquier desarrollo. Enhorabuena!
 
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