
Ella y él
Ella estaba en silencio, como un ente sólo, dedicado a respirar, observaba las estrellas y se preguntaba:
- ¿ Dónde estará mi caballero con noble armadura?
y a ella se decía:
- Solo eso pido y es mi deseo.
Pero como un gran manto negro la noche cubría esas aspiraciones, cada estrella era intermitente, tal como lo eran sus ilusiones.
En otro lugar y a la misma hora se encontraba un hombre mirando a la luna y cuestionándose:
- ¿Hada de la noche, vendrá mi dama ó la utopía perdurará?
Y como llanto cayeron gotas que enjuagaron su rostro y su deseo se desvanecía.
En una tarde se cruzó la mirada dulce de ella y la penetrante de él; pero como as de luz dilató las pupilas de ambos y así mismo su corazón, y allí se inició su historia de amor que como miel pegaba sus almas.
Tiempo después a él se le olvidó enamorarla a diario y lo mismo con ella sucedió; ya todo era rutina, la luna y el sol lloraban al ver que la rutina los consumió y como monstruo los devoró, ya no había seducción, rojo ni carmesí, solo colores fríos en su paleta estelar. El dolor era ahora el idioma de la pareja, la monotonía la música que los movía desapareció, ya no había alegría, ¿Tal era el odio? Que el uno pensaba en la muerte del otro;
se separaron y al poco tiempo ella empezó a padecer de una enfermedad terminal, y él se suicidó de tristeza y soledad, la depresión lo consumió y pensó que al hacerlo cuando ella muriera se encontrarían de nuevo en otro plano espiritual y sus errores corregiría para sus almas unir por la eternidad.
Cuando ella se enteró quiso morir en el instante, y de tristeza y desamor se aceleró su enfermedad veloz como un rayo y falleció esperando lo mismo que él; pero no fue así solo quedó el recuerdo ya que terminaron en planos apartados. Por eso aprovecha tu vida terrenal y no esperes a la etérea.
®Carlos Andrés, 5/09/2024®
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