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El sueño de un niño

Luis Prieto

Moderador Global
Miembro del equipo
Moderador Global


En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
 

En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
Preciosos versos que cuentan el sueño de un niño, mucha ternura. Un poema que gusta a los grandes y por supuesto a los peques. Saludos cordiales estimado poeta.
 

En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
Cuántos niños que sueñan lo mismo harían una ronda.
Un abrazo, Luis.
 
Buenas ensoñaciones nos compartes para delicia de niños y grandes.

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En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
Sueña el niño y sueña la madrugada en las sábanas del río y en sus arenas de espuma blanca, ayyy un rumor canta y mece al niño en una noche de junco verde y aguas plateadas, todo acontece en tus versos de hilos dorados, marfil y plata, todo es fantasía, quimera, almíbar dulce y seda de nácar, todo es gozo al leerte mi insigne Escudero, mi querido amigo del alma, miles de besos pa que te sobren llenos de admiración, de cariño y de gratitud eterna.....muááácksssssss
 

En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
La caricia de esa madre le da una ternura final y muy especial al poema.
conjuncion del sueño para ese niño que fantasea con la experiencia de
ese espectaculo externo. felicidades por la obra y saludos amables de luzyabsenta
 
Sueña el niño y sueña la madrugada en las sábanas del río y en sus arenas de espuma blanca, ayyy un rumor canta y mece al niño en una noche de junco verde y aguas plateadas, todo acontece en tus versos de hilos dorados, marfil y plata, todo es fantasía, quimera, almíbar dulce y seda de nácar, todo es gozo al leerte mi insigne Escudero, mi querido amigo del alma, miles de besos pa que te sobren llenos de admiración, de cariño y de gratitud eterna.....muááácksssssss


Mi querida Isabel, bien defines estas letras como fantasía y quimera pues no conozco a ningún niño que no quisiera tocar la luna y este se conforme con tocar su reflejo en el agua, al menos eso lo he hecho yo jajaja.
Viendo estas palabras de una mujer tan dulce y sublime poetisa como tú, es todo un privilegio que solo puedo agradecerte con el corazón sincero miles de besos con otros tantos abrazos pa'que te sobren y si te falta alguno, no te preocupes que te lo doy en tus sueños..¡ea!
 
La caricia de esa madre le da una ternura final y muy especial al poema.
conjuncion del sueño para ese niño que fantasea con la experiencia de
ese espectaculo externo. felicidades por la obra y saludos amables de luzyabsenta

Celebro amigo Carlos que este sueño infantil haya sido de tu agrado.
Muchas gracias por tu presencia.
Saludos cordiales
 

En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.
Hermosas y tiernas letras Luis, a los sueños de ese niño que un día fuimos.
Un abrazo poeta.
 

En el bosque soñoliento,
un niño despierto.

Un zorzal,
le quita el trono al silencio
que extendía su voz
en una noche pintada
con pequitas blancas.

En el cielo de primavera,
la luna viste seda blanca
y el niño la mira y mira
y no puede tocarla.

¡Ay qué no puede tocarla!

Por el río,
la luna pasea
entre arbolitos floridos
besando sus ramas
y a los pececillos dormidos.

¡Ay la pena del niño,
por su mejilla,
una lágrima sin esfuerzo!
Quisiera ser tan alto como ella
y ser el lucero
de la luna lunera.

La noche está tendida
en el bosque soñoliento,
la luna siempre viva
como el junco fresco.

Junto a la ventana,
en su cama,
el niño sueña,
el niño está soñando
a la luna sobre el río
y su manita la está tocando.

Te quedó muy bonito hermanaso, me hace feliz encontrarte de nuevo. Mi saludo con el afecto de siempre !!
 
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