Cayo Mario
Poeta recién llegado
Hay un alma
dentro de cada poema.
Un otro yo
que pudiera haber sido
de no ser este yo
el que le estuviera pensando.
¿Me pensaría él a mí
como yo lo imagino?
¿Me imaginaría también
siendo lo que no he sido?
Hay un yo cobarde
detrás de cada yo que imaginamos,
cobarde o maniatado
por una circunstancia que,
siendo o no ajena,
siempre suena a excusa o a reproche,
que sólo es lo mismo
cuando el ya es demasiado tarde
y el todavía insostenible,
y solo la dignidad de un esqueleto
tiene los permisos necesarios
para hacer montones de tierra
con los recuerdos.