danie
solo un pensamiento...
¡Oh, accidente peregrino que acecha mi existencia!
Transitas por mi sangre hasta inmiscuirte
en esta vil cruzada que nos da la vida,
deambulas en mis sueños con tu gélido eco aciago,
caminas por el estrépito de mis defunciones
turbando mis sentidos con desazones
¿Qué eres? ¡Solo es miedo!
Te reflejas dándome pavor
por el afilado escalpelo que mañana recorrerá este cuerpo.
¿Alguien conoce el aspecto del miedo?
Confieso que todas las noches me revela su rostro
entre las sombras con una gabardina negra
afilando su bisturí en las mazmorras de mi carne;
deformando mis viseras y hasta mis recuerdos,
escondiendo serpientes y ratas en mi catre,
absorbiendo mis deseos con sus labios marchitos
y sedientos de anhelos, que ya son ajenos a mis sueños.
¡Oh, maldito miedo que perturbaste mi esencia!
Alimentándose del aura de mí presencia,
consumiendo las cenizas de mí fenecer…
Conspirando con el designio que me confina,
esperando en mi letargo la extrema excomulgación de mis lamentos,
esperando afianzar el pacto con el anticristo para no sentir más temor.