Adrian Correa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había un hada dorada
que no podía volar,
y en el silencio de la noche
se la escuchaba llorar.
Muy triste se la veía
posada sobre una rosa,
soñando en como sería
ser una linda mariposa.
Un día al despertarse
en la puerta de su casita,
vio un paquete muy grande
con una linda moñita.
Al abrirlo se encontró
con la linda sorpresita,
que le habían regalado
dos alas y una cartita.
Soy tu amiga la arañita.
No me gusta verte llorar,
las tejí con mis patitas
para verte otra vez volar.