malco
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Equipo Revista "Eco y latido"
El fin
Crujen los huesos de osamentas frías
las sombras se esconden en los campanarios
recogen los muertos, en escombros, sudarios
los cuervos anuncian el fin de los días.
Lúgubres pasos recorren las tumbas
las almas perdidas de miedo sucumben
tambores satánicos lejanos retumban
vientos de azufre todo lo inundan.
Vampiros voraces la sangre chupan
cadáveres secos el suelo cubren
ponzoña y venenos los mares ocupan
lagos y ríos de ácidos encubren,
demonios y endriagos, que del averno se escurren.
Las brujas celebran su gran Akelarre
muy pronto la noche ofrende sus rayos
y con uñas de miedo los cuerpos desgarren
y sean devorados por demonios cipayos.
Serpientes rastreras acechan cobardes
con lenguas partidas escrutan el aire
y con hondas mordidas, no tienes resguardes.
Los fuegos de azufre en los valles arden
por montes, colinas se ve la deblacle
y sus humos sombríos a la parca valen,
augurios oscuros del total arrase.
Una brasa deforma lo inimaginable
enseguida la nada cubre los espacios
no hay seres vivientes, ya no es habitable
un mundo de lava, no existen palacios.
Crujen los huesos de osamentas frías
las sombras se esconden en los campanarios
recogen los muertos, en escombros, sudarios
los cuervos anuncian el fin de los días.
Lúgubres pasos recorren las tumbas
las almas perdidas de miedo sucumben
tambores satánicos lejanos retumban
vientos de azufre todo lo inundan.
Vampiros voraces la sangre chupan
cadáveres secos el suelo cubren
ponzoña y venenos los mares ocupan
lagos y ríos de ácidos encubren,
demonios y endriagos, que del averno se escurren.
Las brujas celebran su gran Akelarre
muy pronto la noche ofrende sus rayos
y con uñas de miedo los cuerpos desgarren
y sean devorados por demonios cipayos.
Serpientes rastreras acechan cobardes
con lenguas partidas escrutan el aire
y con hondas mordidas, no tienes resguardes.
Los fuegos de azufre en los valles arden
por montes, colinas se ve la deblacle
y sus humos sombríos a la parca valen,
augurios oscuros del total arrase.
Una brasa deforma lo inimaginable
enseguida la nada cubre los espacios
no hay seres vivientes, ya no es habitable
un mundo de lava, no existen palacios.
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