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El día de mañana

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa


El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Desde siempre te han dicho que te prepares para ese mañana. por eso no tienes reacción con el hoy. Saludos cordiales para ti Luis.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Qué manera tan bella y poética de expresar filosofía con toque de nostalgia, también me ha gustado la sinceridad de tu propósito.
Enhorabuena poeta Luis, te mando mi amistad poética.
 
Es muy propia de nuestros mayores, la idea recurrente de "aquello que vendrá", pero por fortuna, llega un día en el que nos damos cuenta que el tiempo es este, el "aquí y el ahora" que tenemos, y que respirar, despertar, es una bendición.
Tu precioso poema me llevó a la reflexión, y en verdad, leerte es un placer.
Saludos, Luis, que tengas un buen día.
 
Qué manera tan bella y poética de expresar filosofía con toque de nostalgia, también me ha gustado la sinceridad de tu propósito.
Enhorabuena poeta Luis, te mando mi amistad poética.
Gracias por tu apreciación. En ocasiones es bueno recordar que se vive el día de hoy y el mañana se desconoce. Es un placer tennerte por mis poemas. Mis saludos. Luis.
 
Es muy propia de nuestros mayores, la idea recurrente de "aquello que vendrá", pero por fortuna, llega un día en el que nos damos cuenta que el tiempo es este, el "aquí y el ahora" que tenemos, y que respirar, despertar, es una bendición.
Tu precioso poema me llevó a la reflexión, y en verdad, leerte es un placer.
Saludos, Luis, que tengas un buen día.
Efectivamente: carpe diem, vive el momento, porque el mañana es incierto. Gracias por tu comentario, es magnífico tenerte por mis versos. Mis saludos. Luis.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.

Muy filosófico tu poema. Bella forma has plasmado sobre eso que esperamos siempre y como bien dices, la vida pasa y no alcanzamos ese día, pero si que adquirimos experiencias y momentos inolvidables, así como momentos muy tristes llenos de melancolía, al final, es de lo que se compone la vida y la felicidad que son estadíos concretos.

Muy bueno tu poema.
Te mando un fuerte abrazo.
 
Muy filosófico tu poema. Bella forma has plasmado sobre eso que esperamos siempre y como bien dices, la vida pasa y no alcanzamos ese día, pero si que adquirimos experiencias y momentos inolvidables, así como momentos muy tristes llenos de melancolía, al final, es de lo que se compone la vida y la felicidad que son estadíos concretos.

Muy bueno tu poema.
Te mando un fuerte abrazo.
Agradezco tu comentario. Efectivamente, la vida se compone de hoy y de los hoy que viviste y los que vivirás a partir de mañana. Pero no se puede dejar todo para ese día de mañana. Es un honor tenerte por mis versos. Un abrazo. Luis.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Ayyy Luís, el mejor mañana es este momento, estos instantes en que respiramos, porque el pasado ya se fue y el futuro está por llegar, así que a disfrutar este momento que es lo único que tenemos. Encantada de leer estos reflexivos y bellos versos, siempre encantada. Besazos con admiración y cariño....muáááackssss...
 
Yo creo que a pesar de haber pasado media vida en barbecho
nunca has dejado de producir bienestar para otros...
Pero, sí,entiendo el poema y comparto lo que dices
yo también esperé, ahora ya menos, muchos mañanas.
Al leer me vino a la mente la canción que cantaba Alberto Cortez
" A partir De Mañana"
Un abrazo, Luis,mejor ahora que mañana.
 
Ayyy Luís, el mejor mañana es este momento, estos instantes en que respiramos, porque el pasado ya se fue y el futuro está por llegar, así que a disfrutar este momento que es lo único que tenemos. Encantada de leer estos reflexivos y bellos versos, siempre encantada. Besazos con admiración y cariño....muáááackssss...
Efectivamente, vivamos el instante y si podemos disfrutaándolo, mejor que padeciendo. Muy agradecido a tu comentario. Besos. Luis.
 
Yo creo que a pesar de haber pasado media vida en barbecho
nunca has dejado de producir bienestar para otros...
Pero, sí,entiendo el poema y comparto lo que dices
yo también esperé, ahora ya menos, muchos mañanas.
Al leer me vino a la mente la canción que cantaba Alberto Cortez
" A partir De Mañana"
Un abrazo, Luis,mejor ahora que mañana.
Uno intenta no pasar por la vida como el rayo de sol a través del cristal. Siempre queda huella de lo que hacemos y se debe intentar hacer las cosas lo mejor posible. He terminado mi vida profesional, ya me he jubilado y al volver la vista atrás creo que he hecho un trabajo aceptable, más bueno que malo. El problema son las ilusiones, los sueños tras los que hubiese uno corrido y no lo hizo por deber, responsabilidad... llámalo como quieras, todas esas cosas que se fueron quedando para un tiempo mejor que nunca llegó. Ahora, es un poco más complicado pues la vida se ha llenado de otras expectativas y tu cuerpo te da una serie de limitaciones... En fin, Rosario, nunca peor que en este momento. Yo también te mando un abrazo y un beso, mejor ahora y que pueda repetirlo muchas veces. Luis.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.

Así es Luis, es como una fotografía literaria desde ese entonces hasta ahora que trae el recuerdo de esa promesa posible tan pronto como llegue otro mañana. Grandiosos versos para contemplar y disfrutar sin cansarse. Un gusto estar en tu bello poema. Saludos y un gran abrazo.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Ese dia que nunca llego, ese tiempo solicito que
en sencillez se perdio. no pedir mucho y a la vez
no haber alcanzado crea ese sentimientos de
dejadez y desahogo que lleva a una sutil tristeza.
cada dia esperando y de la misma manera ver
la vida al paso. saludos amables de luzyabsenta,
bellissimo.
 
Ese dia que nunca llego, ese tiempo solicito que
en sencillez se perdio. no pedir mucho y a la vez
no haber alcanzado crea ese sentimientos de
dejadez y desahogo que lleva a una sutil tristeza.
cada dia esperando y de la misma manera ver
la vida al paso. saludos amables de luzyabsenta,
bellissimo.
Muy agradecido a tan cuidado comentario. o podemos pasarnos la vida pensando en lo que va a venir, sino hay que vivir la vida en el hoy, pues el mañana es incierto. Un fuerte abrazo. Luis.
 
Así es Luis, es como una fotografía literaria desde ese entonces hasta ahora que trae el recuerdo de esa promesa posible tan pronto como llegue otro mañana. Grandiosos versos para contemplar y disfrutar sin cansarse. Un gusto estar en tu bello poema. Saludos y un gran abrazo.
Me alegro de que te guste. Es una leve voz para invitar a vivir el presente. Gracias por tan bonito comentario. Un abrazo. Luis.
 
A veces me pregunto, si llegara o habrá un mañana, sentidas letras nos compartes, a veces son promesas que como bien dicen se las lleva el viento , grato leerte

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
 
A veces me pregunto, si llegara o habrá un mañana, sentidas letras nos compartes, a veces son promesas que como bien dicen se las lleva el viento , grato leerte
Grato es tu paso por estos versos, que no tienen otro fin que el animar al disfrute del momento presente. Demasiadas averías se presentan en la vida como para fiarlo todo al "día de mañana" Mis saludos. LUIS.
 
Muy agradecido a tan cuidado comentario. o podemos pasarnos la vida pensando en lo que va a venir, sino hay que vivir la vida en el hoy, pues el mañana es incierto. Un fuerte abrazo. Luis.

Es evidente que tus interesantes obras atraen por contenido
y lirismo, leer de nuevo sera apreciar mas el significado lirico
e interiorista de esta poesia.
saludos amables y gracias por la respuesta.
luzyabsenta
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Una sensación de que el futuro, una promesa inacabada, nunca se materializa.
Así es la guerra entre la aspiración futura y la realidad del presente.
No se puede desaprovechar las oportunidades que la vida nos da, después no tendremos tiempo para desaprovecharnoslo.

Saludos
 
Una sensación de que el futuro, una promesa inacabada, nunca se materializa.
Así es la guerra entre la aspiración futura y la realidad del presente.
No se puede desaprovechar las oportunidades que la vida nos da, después no tendremos tiempo para desaprovecharnoslo.

Saludos
Gracias por la visita y el acertado comentario. Ciertamente uno no puede pasarse la vida en barbecho. Un cordial abrazo.
 

El día de mañana
era una promesa inacabada.
Era la mágica palabra
en que había que labrarse un porvenir.
Como un fin que conseguir,
una montaña que escalar,
la prueba viva de que habíamos servido
para algo en esta vida.
El día de mañana,
era la meta inalcanzable,
allí donde nuestros mayores
decían que debíamos poner la vista.
No eran importantes las ilusiones,
sino ese devenir que nos traería
el futuro bienestar.
Y uno no quería bienestar.
Quería bienser.
No deseaba holgura económica,
pedía un poco de felicidad.
Llegará todo de la mano,
aseguraban graves los próceres.
Pero no era cierto, nunca era el tiempo,
jamás llegaba el día de mañana,
siempre había algo más urgente,
algo que lo entretenía…
Se me ha pasado la vida en barbecho,
esperando el día de mañana.
Precioso poema estimado amigo. Un placer volverte a leer. Un abrazo con la pluma del alma
 
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