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El círculo

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
El cielo se juzga por la altura de las nubes
y como arqueros que matan en la distancia
tenemos el cerebro acostumbrado a guiar los movimientos
por un instinto geométrico
que está en los huesos.

Nos despertamos y realmente nos es difícil caminar derecho,
hacer cosas sin unir más que dos puntos,
tirar una piedra sin suplir su necesidad de golpear,
culpamos la gravedad
por los sueños de un niño que lo hacen no renunciar a ser cuadrúpedo,
ah, y cuanta razón tiene
en no querer asimilar el falso rostro de inocencia
que vestimos.
Las ratas que viven en una iglesia no dejan de ser ratas.

Terminaremos rodeados por ausencias,
en un pozo de sangre
donde seamos una gota más.
 
Última edición:
El cielo se juzga por la altura de las nubes
y como arqueros que matan en la distancia
tenemos el cerebro acostumbrado a guiar los movimientos
por un instinto geométrico
que está en los huesos.

Nos despertamos y realmente nos es difícil caminar derecho,
hacer cosas sin unir más que dos puntos,
tirar una piedra sin suplir su necesidad de golpear,
culpamos la gravedad
por los sueños de un niño que lo hacen no renunciar a ser cuadrúpedo,
ah, y cuanta razón tiene
en no querer asimilar el falso rostro de inocencia
que vestimos.
Las ratas que viven en una iglesia no dejan de ser ratas.

Terminaremos rodeados por ausencias,
en un pozo de sangre
donde seamos una gota más.


Prisionero inocente
parece que el ciclo siempre se repite, juzgamos desde la distancia lo que nuestros ojos físicos ven,
siempre encontramos justificativos razonables para convencer y auto convencernos de lo que probablemente no somos... la esencia de lo que somos siempre estará ahí aunque nos cubramos con distintas vendas para no vernos y no ver...
Me ha gustado leerte en esta entrega que se presta a la reflexión.
Mis felicitaciones, estrellas y abrazos.
Ana
 
Somos parte de la Naturaleza, y nada de lo que ella nos ha dotado nos debe ser ajeno, respondemos a estímulos, a actos reflejos y a condicionamientos, luego vamos adquiriendo hábitos sanos (cuanto más naturales sean ) e insanos( los más alejados de lo natural), todo es un círculo con principio y final único, que da vueltas y vueltas, aprendiendo cosas nuevas en cada una de ellas, hasta dibujar un círculo de curvatura perfecta.... Bueno.... al final me he enrollado como una persiana jajaja. Lo que quiero decirte es que me ha encantado tu poema por su belleza lírica y por la profundidad que encierra. Besazos con cariño, estrellas a porrillo y repu merecida, a ver cómo se porta esta maquinilla.

El cielo se juzga por la altura de las nubes
y como arqueros que matan en la distancia
tenemos el cerebro acostumbrado a guiar los movimientos
por un instinto geométrico
que está en los huesos.

Nos despertamos y realmente nos es difícil caminar derecho,
hacer cosas sin unir más que dos puntos,
tirar una piedra sin suplir su necesidad de golpear,
culpamos la gravedad
por los sueños de un niño que lo hacen no renunciar a ser cuadrúpedo,
ah, y cuanta razón tiene
en no querer asimilar el falso rostro de inocencia
que vestimos.
Las ratas que viven en una iglesia no dejan de ser ratas.

Terminaremos rodeados por ausencias,
en un pozo de sangre
donde seamos una gota más.
 
La inocencia, por desgracia, es algo que se perdió en la sangre de nuestra infancia y hemos aprendido a golpear, a alejarnos de la esencia natural de la vida y a rodearnos incluso de ratas bienpensantes. Buena reflexión, querido amigo. Mi admiración y estrellas para ti. Un abrazo.
 
Circulo vicioso donde nos movemos, juzgando siempre lo aparente sin ver la esencia, y la inocencia salvadora se pierde en nuestros actos deviniendo en falso, y trayendo soledad y ausencias. Interesantes lineas Marius.
Un abrazo y FELICES FIESTAS AMIGO !!!!!!!
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX a tu buena pluma y sentir.
 
El cielo se juzga por la altura de las nubes
y como arqueros que matan en la distancia
tenemos el cerebro acostumbrado a guiar los movimientos
por un instinto geométrico
que está en los huesos.

Nos despertamos y realmente nos es difícil caminar derecho,
hacer cosas sin unir más que dos puntos,
tirar una piedra sin suplir su necesidad de golpear,
culpamos la gravedad
por los sueños de un niño que lo hacen no renunciar a ser cuadrúpedo,
ah, y cuanta razón tiene
en no querer asimilar el falso rostro de inocencia
que vestimos.
Las ratas que viven en una iglesia no dejan de ser ratas.

Terminaremos rodeados por ausencias,
en un pozo de sangre
donde seamos una gota más.


Prisi sabes algo , ni tú ni yo seremos simples gotas de la nada, y sabes por qué porque ambos poseemos esa sensibilidad que a otros les falta, tú poesía siempre rebalsa a sentirla en cada rincón de la piel y de los sentidos, te quiero amigo linda tarde para ti.
 
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