Sol de perros sobre el viejo cascarón quijotesco
que desborda su pensión en sombra.
Dejarse devorar por los jardínes
Dulcinea de senderos vivos hacia la luz del oriente clínico;
colores lúdicos del consuelo insaciable.
Encuentros en ademanes de literatura,
en las lágrimas psicodélicas de las flores.
Exhalar el último ánimo en la sonrisa violeta
de los atardeceres sedientos de paz.
que desborda su pensión en sombra.
Dejarse devorar por los jardínes
Dulcinea de senderos vivos hacia la luz del oriente clínico;
colores lúdicos del consuelo insaciable.
Encuentros en ademanes de literatura,
en las lágrimas psicodélicas de las flores.
Exhalar el último ánimo en la sonrisa violeta
de los atardeceres sedientos de paz.