Gonvedo
Poeta asiduo al portal
I
Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.
II
Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.
III
Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.
Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.
II
Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.
III
Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.