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Donde

Gonvedo

Poeta asiduo al portal
I

Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.

II

Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.

III

Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.
 
I

Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.

II

Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.

III

Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.
La nostalgia del pasado y el olvido de las realidades presentes.
Desafortunadamente es hoy en día la tendencia humana a idealizar los recuerdos mientras descuida las experiencias actuales.

Saludos
 
I

Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.

II

Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.

III

Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.
Siempre es muy emocionante encontrar tus poemas, compañero Gonvedo, pletóricos de mágenes sensibles e inteligentes.
Muchas gracias por compartir. Saludos.
 
I

Donde la fiebre de las vides
chorrea un agua turbia,
y en los montes asciende el rumor
del oleaje, no hay más que un paisaje
muriendo, vertiendo en las aceras
su sangre de neones.

II

Donde las torres rasgan el vientre
del cielo y el paisaje es un zodiaco
o una fantasmagoría de aves,
la vida se arrastra sobre el suelo
o se escribe sobre el lienzo del olvido,
y se estudia como una epopeya.

III

Donde el tiempo es el sueño inacabado
de la muerte y las hojas toman el bautismo
de la noche, el viajero exhuma la ciudad
y su espejismo.
Vívidas imágenes descriptas con emocionante belleza... Me encantó!
 
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