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Destinos y retornos

MarcosR

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Y en la sombra destellan
los sangrantes rugidos,
los sórdidos latidos
de las bestias infames.
Las nubes de coral
tiesas se descomponen,
y todo es un torrente,
una cascada quieta,
simulacro incesante
de un eterno retorno
a la misma garganta.
En oscuros estruendos
detrás de los espejos,
otro mundo sucumbe
en madrugadas negras
tapadas de cenizas.
Los ojos que no ven
abren los párpados.
En esta ácida grieta
se suicidan perplejas
las palabras que escupen
las orejas tapiadas,
y en el viento una alondra
se desploma insolente
sobre los candelabros
de las mesas robustas.
En el diván recóndito
del vuelo naufragado
entre el ser y la nada,
un ángel se cuestiona
vomitando panfletos
en medio de la cena.
Camino al otro lado
del encierro inminente,
despejadas de tiempo
caducan las verdades
en el huerto imprevisto
del ocaso silente...

El destino es el viento.
 
Última edición:
Los ojos que no ven
abren los párpados.
En esta ácida grieta
se suicidan perplejas
las palabras que escupen
las orejas tapiadas

Este fragmento me recuerda a cierta fracción de la humanidad ciega y sorda, la humanidad de rebaño, aquellos que ni siquiera se dan cuenta que ya dejaron de pensar.
Es un poema de interpretaciones múltiples y realmente profundo.
Fue un gusto encontrarlo y dejarte mi huella.
Muy feliz fin de semana, Marcos ( te llamás igual que uno de mis mejores amigos)
Un abrazo.
 
Este fragmento me recuerda a cierta fracción de la humanidad ciega y sorda, la humanidad de rebaño, aquellos que ni siquiera se dan cuenta que ya dejaron de pensar.
Es un poema de interpretaciones múltiples y realmente profundo.
Fue un gusto encontrarlo y dejarte mi huella.
Muy feliz fin de semana, Marcos ( te llamás igual que uno de mis mejores amigos)
Un abrazo.
Hola Cecilya!
Muchas gracias por tan agradable visita.
Esos versos apuntaban justo ahí, al rebaño.
Me alegra enormemente que te haya gustado.
Gracias por estar. Gran abrazo!
 
Y en la sombra destellan
los sangrantes rugidos,
los sórdidos latidos
de las bestias infames.
Las nubes de coral
tiesas se descomponen,
y todo es un torrente,
una cascada quieta,
simulacro incesante
de un eterno retorno
a la misma garganta.
En oscuros estruendos
detrás de los espejos,
otro mundo sucumbe
en madrugadas negras
tapadas de cenizas.
Los ojos que no ven
abren los párpados.
En esta ácida grieta
se suicidan perplejas
las palabras que escupen
las orejas tapiadas,
y en el viento una alondra
se desploma insolente
sobre los candelabros
de las mesas robustas.
Y en el diván recóndito
del vuelo naufragado
entre el ser y la nada,
un ángel se cuestiona
vomitando panfletos
en medio de la cena.
Camino al otro lado
del encierro inminente,
despejadas de tiempo
caducan las verdades
en el huerto imprevisto
del ocaso silente...

El destino es el viento.

Un poema para releer y reflexionar y que me acerca a la idea de la libertad encarcelada. Nunca seremos del todo libres pero si al menos nos cuestionáramos, nos hiciéramos más conscientes, el cerco se amplía. Voluntades sin voluntad, a eso me llevan tus estupendos versos.
Ha sido un gusto leerte, Marcos.
Un saludo cordial,
Eva
 
Y en la sombra destellan
los sangrantes rugidos,
los sórdidos latidos
de las bestias infames.
Las nubes de coral
tiesas se descomponen,
y todo es un torrente,
una cascada quieta,
simulacro incesante
de un eterno retorno
a la misma garganta.
En oscuros estruendos
detrás de los espejos,
otro mundo sucumbe
en madrugadas negras
tapadas de cenizas.
Los ojos que no ven
abren los párpados.
En esta ácida grieta
se suicidan perplejas
las palabras que escupen
las orejas tapiadas,
y en el viento una alondra
se desploma insolente
sobre los candelabros
de las mesas robustas.
Y en el diván recóndito
del vuelo naufragado
entre el ser y la nada,
un ángel se cuestiona
vomitando panfletos
en medio de la cena.
Camino al otro lado
del encierro inminente,
despejadas de tiempo
caducan las verdades
en el huerto imprevisto
del ocaso silente...

El destino es el viento.
No sé me llega un secuestro en la oscuridad, donde no se puede escapar y todo se ve oscuro, leo un poema muy profundo, me causa como lleno de desespero, el único escape es el viento que se esparce por la vida, me gustó, me atrapó lo tuve que releer varias veces, feliz día Marcos, un saludo
 
Un poema para releer y reflexionar y que me acerca a la idea de la libertad encarcelada. Nunca seremos del todo libres pero si al menos nos cuestionáramos, nos hiciéramos más conscientes, el cerco se amplía. Voluntades sin voluntad, a eso me llevan tus estupendos versos.
Ha sido un gusto leerte, Marcos.
Un saludo cordial,
Eva
Hola Eva.
Así es, el cuestionarnos amplía nuestra libertad, totalmente de acuerdo. Hay que dudar de todo decía Descartes. El camino es por ahí me parece.
Muchas gracias por tan agradable visita y profundo comentario.
Gran abrazo!
 
No sé me llega un secuestro en la oscuridad, donde no se puede escapar y todo se ve oscuro, leo un poema muy profundo, me causa como lleno de desespero, el único escape es el viento que se esparce por la vida, me gustó, me atrapó lo tuve que releer varias veces, feliz día Marcos, un saludo
Hola Mayca.
Me gustó esa visión de un secuestro en la oscuridad, me parece que sí, que así estamos, secuestrados por la rutina, por los días iguales, repetidos. Y pensar en el viento como un destino no programado, imprevisto, que nos salve de la monotonía, que nos mueva y haga volar un poco más allá de las urgencias cotidianas.
Muchas gracias por tan linda visita y comentario.
Me alegra mucho que te haya gustado.
Te mando un gran abrazo!
 
Última edición:
Y en la sombra destellan
los sangrantes rugidos,
los sórdidos latidos
de las bestias infames.
Las nubes de coral
tiesas se descomponen,
y todo es un torrente,
una cascada quieta,
simulacro incesante
de un eterno retorno
a la misma garganta.
En oscuros estruendos
detrás de los espejos,
otro mundo sucumbe
en madrugadas negras
tapadas de cenizas.
Los ojos que no ven
abren los párpados.
En esta ácida grieta
se suicidan perplejas
las palabras que escupen
las orejas tapiadas,
y en el viento una alondra
se desploma insolente
sobre los candelabros
de las mesas robustas.
Y en el diván recóndito
del vuelo naufragado
entre el ser y la nada,
un ángel se cuestiona
vomitando panfletos
en medio de la cena.
Camino al otro lado
del encierro inminente,
despejadas de tiempo
caducan las verdades
en el huerto imprevisto
del ocaso silente...

El destino es el viento.

Muy arcanista. Besis.
 
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