ceth
Poeta recién llegado
Veamos si sale algo ...
Llorar me da vergüenza
incluso cuando estoy solo
lo evito, esquivo la sensación que empuja lágrimas a mi pecho.
Siento miedo de que si dejo que la puerta de abra.
Las lágrimas no pararán más de salir.
Y no podré salir a la calle,
ni trabajar, ni ir a buscar a Dante.
Tampoco caminar o mirar a alguien a la cara.
Siento terror de la vulnerabilidad.
Ya no tengo tan claro si es cuando los demonios salen o entran.
Escribo con intención de que salga algo,
pero al mismo tiempo temo que esto pase.
Con fuerza llega una neurona roja que dice
"¿ para qué ?" ... "Eso no lo necesitas".
Mi alma pide atención, pide contención.
Entiende que cada día hay menos para ti en el mundo.
Solo queda convertirnos en autosustentables de atención y contención.
Pero siento miedo tan solo de buscar.
Las palabras que llegan realmente,
simplemente, afirman este hecho con más fuerza.
Sí, tu mamá caminó, lloró, sonrió y murió.
Sí, tu papá sonrió. Hoy teme porque va a morir.
Sí, lo sientes en tu estómago.
Mira la sensación a los ojos, y llora cuando puedas.
Va a morir, lo sabes y temes que suceda.
Y tratas de no pensar en ello.
Como si no pensarlo hiciese que desapareciese.
Está muriendo y va a morir.
No te sientes listo para quedarte tan solo en el mundo.
Por alguna razón piensas en los árboles.
Acompañan de alguna forma.
Acompañan, contienen y no cobran nada.
¿Oirán música los árboles?
Espero que sí.
Espero que los árboles sean felices,
que su paz sea real.
Evocan música, así que ojalá también la escuchen.
Observar ojos que se tornan inocentes a medida que se apagan.
Ese retorno a la inocencia es hermoso y desgarrador a la vez.
Llorar me da vergüenza
incluso cuando estoy solo
lo evito, esquivo la sensación que empuja lágrimas a mi pecho.
Siento miedo de que si dejo que la puerta de abra.
Las lágrimas no pararán más de salir.
Y no podré salir a la calle,
ni trabajar, ni ir a buscar a Dante.
Tampoco caminar o mirar a alguien a la cara.
Siento terror de la vulnerabilidad.
Ya no tengo tan claro si es cuando los demonios salen o entran.
Escribo con intención de que salga algo,
pero al mismo tiempo temo que esto pase.
Con fuerza llega una neurona roja que dice
"¿ para qué ?" ... "Eso no lo necesitas".
Mi alma pide atención, pide contención.
Entiende que cada día hay menos para ti en el mundo.
Solo queda convertirnos en autosustentables de atención y contención.
Pero siento miedo tan solo de buscar.
Las palabras que llegan realmente,
simplemente, afirman este hecho con más fuerza.
Sí, tu mamá caminó, lloró, sonrió y murió.
Sí, tu papá sonrió. Hoy teme porque va a morir.
Sí, lo sientes en tu estómago.
Mira la sensación a los ojos, y llora cuando puedas.
Va a morir, lo sabes y temes que suceda.
Y tratas de no pensar en ello.
Como si no pensarlo hiciese que desapareciese.
Está muriendo y va a morir.
No te sientes listo para quedarte tan solo en el mundo.
Por alguna razón piensas en los árboles.
Acompañan de alguna forma.
Acompañan, contienen y no cobran nada.
¿Oirán música los árboles?
Espero que sí.
Espero que los árboles sean felices,
que su paz sea real.
Evocan música, así que ojalá también la escuchen.
Observar ojos que se tornan inocentes a medida que se apagan.
Ese retorno a la inocencia es hermoso y desgarrador a la vez.