Mariposas en llamas
caen del aroma de la tarde
al racimo de flores
de la noche,
donde bajas, quedan manchas
de cenizas brillantes.
Así dejan un rastro en la oscuridad.
La luz llameante de las alas
desaparecen en lo profundo
del jardín.
Todavía hay algunas chispas,
sueño febril de embiaguez,
como evidencia visible
de su presencia,
tú, cálida ave del paraíso.
caen del aroma de la tarde
al racimo de flores
de la noche,
donde bajas, quedan manchas
de cenizas brillantes.
Así dejan un rastro en la oscuridad.
La luz llameante de las alas
desaparecen en lo profundo
del jardín.
Todavía hay algunas chispas,
sueño febril de embiaguez,
como evidencia visible
de su presencia,
tú, cálida ave del paraíso.